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Teléfono Amigo

Hace muchos años, en la Europa de la posguerra, un joven se suicidó, movido por la angustia y la soledad; en su carta de despedida se quejó de no tener con quién hablar, a quién contarle su tristeza, su depresión, su aislamiento. Un religioso decidió ser una solución y creó el teléfono amigo. Esta iniciativa está al servicio en Ecuador.

En forma anónima, un grupo de voluntarias/os atiende las 24 horas. Aunque muchos son profesionales, todo el que quiera escuchar puede ayudar en el teléfono amigo. Quienes lo dirigen en Quito solicitan volutrias y voluntarios; recibirán capacitación sobre cómo escuchar, como ponerse en los zapatos de quien llama en medio de la soledad y la indiferencia.

En nuestro programa radial La Casa Grande pudimos comprender que la mano de Dios tiene mil formas. Con mucho corazón y deseos de ayudar, conocimos otra forma de estar allí, presentes, en el amor al prójimo.

Recuerda: al otro lado de estas líneas siempre habrá alguien que te escuchará:

290-60-90 y 260-90-30

!Pasa la voz, por favor!

comunidad, Servicio

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