La mayor parte de los habitantes del planeta se declaran creyentes, y esto debería provocar a las religiones a entrar en un diálogo entre ellas orientado al cuidado de la naturaleza, a la defensa de los pobres, a la construcción de redes de respeto y de fraternidad” (LS, 201)
A finales de noviembre, las delegaciones de casi 200 países se reunirán en París para lo que se anuncia como la reunión del clima más importante jamás celebrada. Oficialmente conocida como la 21ª Conferencia de las Partes (COP-21) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (el tratado de 1992 que designa ese fenómeno como una amenaza para la salud del planeta y la supervivencia humana), la cumbre de París se centrará en la adopción de las medidas que pudieran limitar el calentamiento global a niveles menores de los catastróficos.
Si falla, la temperatura mundial en las próximas décadas probablemente exceda de dos grados centígrados (3,5 grados Fahrenheit), la cantidad máxima que la mayoría de los científicos creen que la Tierra puede soportar sin sufrir impactos climáticos irreversibles, incluyendo altas temperaturas y un aumento sustancial de los niveles globales del mar.