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CER NACIONAL ¿Y AHORA QUÉ? A distancia de dos meses: RE-SIGNARSE O RE-NACER

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Ecuador es sacudido por un terremoto de 7.8 grados en la escala de Richter, el 16 abril 2016, y por una réplica de 6.8 (entre cientos de otras) el 18 de mayo. Oficialmente resultan 668 personas fallecidas, miles de heridos, muchos niños huérfanos, numerosos enfermos postraumáticos… cuantiosas pérdidas en edificios caídos (casas, hospitales, centros educativos, hoteles, oficinas públicas, templos)… destrucción de medios de vida y fuentes de empleos… dolor, confusión, miedo… La respuesta del pueblo ecuatoriano no se hace esperar: desde las grandes ciudades hasta los rincones más remotos de la Sierra, Amazonía y Costa, emerge un tsunami de solidaridad… La certeza creciente es que a un pueblo unido no hay desgracia que pueda doblegar. Las ayudas internacionales igualmente se hacen presentes acortando todo tipo de frontera. El Papa Francisco nos envía sus palabras de aliento y su bendición. El mundo se hermana con nuestra gente que lucha. La Vida Consagrada Ecuatoriana se involucra desde su identidad propia como fermento de fraternidad y semilla de esperanza: La sede central de la CER se convierte en punto de referencia para quienes piden información, particularmente religiosos/as que toman conciencia de lo sucedido y se cuestionan sobre la manera de hacerse cercanos/as a las familias que han sido mayormente golpeadas. Se concede entrevistas a medios de comunicación (radios, revistas y periódicos) nacionales y extranjeros. “Vida Misionera” elabora un video que se difunde como un rayo de luz que sirve para sensibilizar la realidad fuera de Ecuador. Se establece contacto con Congregaciones Religiosas que han perdido trágicamente a alguna Hermana (ahora nuestras grandes intercesoras en el cielo) o han tenido serios daños en las estructuras donde realizan sus servicios apostólicos. Se escriben por la red cartas-mensajes por parte de la Junta Directiva: es un dialogar en voz alta, con el fin de compartir sentimientos y reflexiones, en vistas a consensuar acciones concretas. De primordial importancia resulta la acogida que los superiores/as mayores brindan a la convocatoria para efectuar juntos/as una primera lectura global desde la fe y coordinarnos alrededor de un programa de acción.

Se nombra una comisión  para completar el mapeo de la realidad y dar las sugerencias más pertinentes para poner en obra nuestra intervención desde varias dimensiones. El Equipo de Reflexión Teológica (ERT) de inmediato se pone a trabajar y nos ofrece un folleto “¡Ánimo, no temas! ¡Yo estoy contigo!” muy útil para acompañar a personas y comunidades en su sufrimiento desde el horizonte amplio de la Vida humanizadora y consoladora del Resucitado. Más tarde, ellos/as mismos se desplazan en dos grupos para encontrar, orar juntos y animar a las congregaciones presentes en Manabí y Esmeraldas como testimonio de comunión y cercanía. Dándonos cuenta de la necesidad de un mínimo de preparación para nuestro personal, se organizan dos talleres con profesores especialistas – Hno. Enrique Mayashiro y Dr. Santiago Jácome – quienes iluminan al nutrido grupo de Hermanas/os y Voluntarias/os participantes con elementos básicos a tener en cuenta en emergencias de este género. Una vez obtenido el personal a través del Sí generoso de varias congregaciones, se envían los primeros Equipos Misioneros Intercongregacionales: uno a Portoviejo (moviéndose por los campamentos de la región aledaña), otro a Jama y también a Muisne (incluyendo Chamanga)… En esta etapa es fundamental el compromiso decidido de algunas congregaciones, femeninas y masculinas, que facilitan personal a tiempo completo, experiencia, logística y coordinación. La finalidad es bastante clara: acompañar psicoespiritualmente a la gente (especialmente a las más necesitadas) y dar una mano a las Religiosas/os que ya se encuentran agotados/as. Este objetivo, como es explicable, se convierte al inicio en trabajo de emergencia por el acopio y la distribución de víveres, la atención a enfermos o simplemente escuchar y dejarse robar alguna caricia de consuelo. Otro tipo de servicio ha incluido la participación al convenio de articulación entre la Conferencia Episcopal (Pastoral Social), Cáritas nacional e internacional y la iniciativa Hogar de Cristo, para estudiar las estrategias y ser más incisivos. Esto nos ha llevado a un encuentro con el vicepresidente del gobierno nacional, señor Jorge Glas, buscando acelerar los procesos y permisos para la reconstrucción y la mutua colaboración. A nosotros como CER se nos ha pedido dinamizar el acompañamiento psicoespiritual, como el plus que ofrece la Iglesia de forma original, y en cambio apoyarnos a ellos para las otras actividades como construcción de casas o proyectos que tengan como objetivo reactivar las fuentes productivas de sustento familiar. Finalmente hemos podido realizar un viaje por estas regiones (Esmeraldas, Muisne, Chamanga, Pedernales, Jama, Bahía de Caráquez, Manta, Montecristi, Portoviejo, Calceta…) para dialogar con los obispos, párrocos, congregaciones y equipos misioneros, ver de cerca a las personas en los campamentos-albergues y conocer sus situaciones. Se trata de ver dónde invertir sabiamente las “dos moneditas” desde nuestra pobreza.

JUZGAR

El terremoto no solamente ha sido geofísico sino también emocional, económico, social, cultural, religioso, espiritual… Nos ha hecho cuestionarnos no únicamente sobre los por qué (que muchas veces permanecen en el misterio) sino sobre todo el para qué (la oportunidad para una comunidad humana más plena) asumiendo con madurez este acontecimiento. El desafío está vigente: o refugiarnos en una resignación pasiva o por el contrario apostar por el cambio de vida tanto a nivel personal como social, ecológico y eclesial. La convicción es que Jesucristo opta por la dignidad y superación sin cadenas de los hijos e hijas de Dios. La mejor forma de comprometernos será caminar hombro a hombro con los que sufren (celebrando jubileos de misericordia), ofreciéndoles la única certeza del Evangelio (que Dios está con nosotros incondicionalmente) y particularmente asegurándoles que ellos y ellas tienen la potencia para levantarse con determinación más fuertes que nunca. Que no son “damnificados permanentes” sino personas duramente golpeadas capaces de salir adelante con esperanza. Insistir en que la fraternidad y la solidaridad llegaron para quedarse. Que los misioneros/as no nos vamos cuando se van los reflectores de las televisoras. La cruz resulta incomprensible (no existe explicación convincente para la muerte de los inocentes) pero nos acerca a la verdad más verdadera de la fe cristiana: que necesitamos dejarnos amar por Dios ahí donde el dolor ha demolido nuestras seguridades. Él es la Misericordia que nos hace renacer. Frente a estas realidades que mueven cimientos y doblan columnas se nos exigen nuevas síntesis y nuevos acuerdos: con la vida (bella y trágica), con uno/a mismo/a (invencibles y frágiles), con los/as compañeros/as de ruta, con la creación entera, con Dios siempre encarnado en nuestra historia, cercano, fiel y al mismo tiempo inalcanzable para nuestra mirada limitada… Síntesis y acuerdos que manifiesten nuestra conversión de corazón y nos impulsen a entregarnos a la misión de construir un mundo justo, fraterno, orante, auténtico y libre.

ACTUAR

Primero, mantenernos en fidelidad esperanzadora, no dejar caer la guardia porque la etapa de la reconstrucción es larga y rutinaria, quizá más pesada por su rostro más desconocido. Necesitamos concretamente más personal voluntario – hombres y mujeres consagrados/as – para cubrir los Equipos Misioneros Intercongregacionales al menos hasta diciembre del presente año. Les pedimos llenen pronto las fichas de inscripción. No tengamos miedo de dar algunas semanas o meses para esta causa. Gracias a Dios, nos están llegando también algunas Hermanas de otros países. Seguiremos organizando talleres psicológicos en favor de la Vida Consagrada para procesar positivamente lo vivido, pero también para la gente en los campamentos- _ albergues y lugares más alejados, dependiendo de la colaboración de los/as terapeutas. El Equipo de Reflexión Teológica está disponible para organizar algunos retiros en las zonas de desastre para acompañar a la Vida Consagrada y así fortalecer su servicio en favor de personas y comunidades. Estamos esperando la respuesta de las Regionales. Continuaremos nuestra relación y empeño a nivel de Instituciones eclesiales y sociales que soliciten nuestra presencia, sobre todo por la importancia de llevar a esos espacios nuestra visión significativa como VC comprometida con los/as pobres. Necesitamos al menos otra camioneta (aparte de las dos que nos han ya facilitado) para el trasporte de los/as misioneros/as y del material necesario para la pastoral de acompañamiento en los sitios afectados. Se requiere algo más de dinero (agradecemos a las congregaciones que ya han colaborado) para los gastos de transporte, alimentación, medicinas, material pedagógico y para alguna ayuda puntual (normalmente se hace a través de Cáritas diocesanas) a familias en situaciones extremas. Las demás actividades de la CER siguen su ritmo normal: comisiones, EDA, cursos de formación, talleres, retiros, ERT, Semana Teológica, aniversario visita del Papa Francisco, reuniones Regionales, etc. Lo más importante es lo que cada uno/a es y hace en sus lugares de misión, lo que cada Congregación está realizando en favor de estos hermanos y hermanas nuestros. Al final lo más bello será que no nos interese aparecer ni ser reconocidos/as… que lo único que cuente sea nuestros nombres escritos en el Libro de la Vida… Es decir, que nuestros corazones estén preñados de amores impagables, de sueños compartidos con los empobrecidos/as, de destinos entrelazados con aquellos/as que no poseen en esta tierra sino sonrisas y lágrimas. “Dichosos los misericordiosos porque alcanzarán misericordia” (Mt 5,7)

P. Rafael González Ponce mccj                            Hna. Nardi Torres Marín hdlc

Presidente Nacional                                                      Secretaria Ejecutiva

 

FICHA DE INSCRIPCIÓN DE HNOS_AS-MISIÓN -ZONA AFECTADA TERREMOTO (1)

 

 

COMUNICADO OFICIAL: Iglesia en comunión frente al terremoto

La Comisión Episcopal de Pastoral Social Cáritas de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana (PSCE), la Provincia Jesuita del Ecuador, y la Conferencia Ecuatoriana de Religiosos y Religiosas (CER)  expresan su deseo y vocación de trabajar en comunión frente al inmenso dolor y destrucción que ha generado el desastre natural vivido el pasado 16 de abril, que afectó sobre todo a las provincias de Manabí y Esmeraldas. Como Iglesia reiteramos nuestro compromiso y vocación por acompañar a nuestro pueblo en las situaciones de mayor dolor, con una presencia próxima y buscando una eficacia apostólica para responder a sus necesidades más urgentes. Ante esta realidad nos sentimos interpelados para dar un mensaje de genuina comunión generando los puentes necesarios para actuar como cuerpo eclesial, fortaleciendo nuestras capacidades, y dando mejores frutos de manera conjunta.

En esta situación  las tres instituciones, que hacen parte de la Iglesia Católica en el Ecuador, confirman una coincidencia en los siguientes temas prioritarios:

  1. Acompañamiento espiritual y psicológico a las víctimas.
  2. Reconstrucción de vivienda digna y fortalecimiento del tejido social comunitario.
  3. Generación de medios de vida para la sostenibilidad económica de familias y comunidades.

La intervención se realizará en conjunto y escuchando las necesidades expresadas por las instancias eclesiales que están en el territorio (jurisdicciones eclesiásticas, Cáritas locales, párrocos, misioneros, y otras expresiones de Iglesia), con un plan de respuesta que en primera instancia beneficiará a alrededor de 700 familias desde una perspectiva integral mediante los 3 componentes arriba mencionados. La acción de atención integral contempla el acompañamiento pisco-espiritual que estará coordinado por la CER; la construcción de vivienda bajo el liderazgo de la Provincia Jesuita del Ecuador, por medio de Hogar de Cristo; y la generación de medios de vida a través de emprendimientos familiares y dotación de insumos para la actividad económica y comercial, proporcionados luego de la elaboración de un diagnóstico y un sencillo plan de negocio, que será animado por la Pastoral Social Cáritas Ecuador.

Además se cuenta con el apoyo de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador que brindará su contingente de apoyo en talento humano con profesores y estudiantes especializados en las áreas de trabajo priorizadas por este frente común eclesial. El Servicio Jesuita de Refugiados y Migrantes apoyará técnicamente en las situaciones de desplazamiento  forzado por desastres naturales.

Para la ejecución de este plan integral y conjunto se creará una organización mínima que nos permita responder adecuadamente a todo el proceso de respuesta conjunta.

Es importante recalcar que además de este trabajo en colaboración, cada institución mantendrá su labor independiente y autónoma, en servicio a los territorios, como históricamente  se ha venido desarrollando y de acuerdo a sus capacidades y recursos  técnicos y humanos.

Con esta iniciativa esperamos dar un claro mensaje de comunión que sirva para que nuestra sociedad Ecuatoriana pueda mantener esta actitud solidaria tan profunda ante el dolor de los hermanos y hermanas afectados; y animamos a que nuestros hermanos-as más lastimados se sostengan y perseveren en la esperanza, que la Iglesia persevera con ustedes desde un acompañamiento fraterno.

Queremos recordar las palabras que el Santo Padre, Francisco, pronunció el día 8 de julio de 2015 en su discurso, en el santuario de El Quinche, a los sacerdotes, seminaristas, a las religiosas y religiosos. Antes de la bendición solemne, nos dijo: “ Que el Señor siga bendiciendo a este pueblo ecuatoriano a quienes ustedes tienen que servir y son llamados a servir, los siga bendiciendo con esa peculiaridad especial que yo noté desde el principio al llegar acá, que Jesús los bendiga y la Virgen los cuide”.

 

Boletín Informativo: Ecuador vive y se levanta

Recorrer Manabí es recoger los pasos del dolor, de la desolación, de la destrucción y el miedo. Plásticos improvisando techos, cocinas, ollas, colchones y ropa a las orillas de las calles y carreteras. Casas que parecen maquetas, porque les faltan partes, paredes, techos, pisos, que aun guardan objetos que representan años y años de trabajo, de sudor y esfuerzo. Familias esperando la noche para acurrucarse juntas, para esperar otra vez el día, para ver si amanece definitivamente.

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Boletín Informativo: Terremoto en Ecuador, situación actual

El desastre natural que vivió el Ecuador, hace ya casi 1 mes, dejó como saldo 660 fallecidos, cientos de familias desintegradas y devastadas, 28.911 personas albergadas y una necesidad inmensa de esperanza.

El terremoto ha dejado destrozos grandes en un 70% de Manabí,  parroquias y recintos casi desaparecidos en Esmeraldas  y un daño psicológico inmensurable.

En Manabí se han instalado Centros Cáritas que son los centros de acopio que siguen funcionando, con dificultades y ayuda que cada vez va minorando, según Mons. Voltolini, Arzobispo de Portoviejo.

Ahora se trata de reorganizar a las familias en y las pequeñas comunidades por eso se necesitan carpas y viviendas emergentes para un tiempo prudencial y para reunir a las familias, se están proponiendo instituir ollas comunitarias para fomentar la unión de las familias en pequeñas comunidades. Desde el mismo domingo 17, se están preparando proyectos para la atención a la emergencia, con lo que se ha respondido adecuadamente. En Manabí, se trabajan en comisiones con dos miradas: una para la reconstrucción de vivienda y otra para la gestión de recursos para las estructuras parroquiales.


Las ayudas espirituales y psicológicas han llegado pronto, se ha constituido una comisión con herramientas bastante técnicas para la atención en este ámbito, guiada por un sacerdote diocesano y un equipo de la Conferencia Ecuatoriana de Religiosos que se ha organizado en grupos y por turnos.

La emergencia no ha pasado, porque el dolor, sigue latente,  como ya se ha dicho, costará mucho tiempo la reconstrucción  no solo física, sino sobre todo de la vida y la esperanza de  tantas familias que lo han perdido todo, que se han desmembrado,  y que  en muchos casos, todavía no saben  qué futuro les espera.

El lanzamiento del EA a nivel de la Confederación de la Cáritas Internacionales ha sido oportuna y la agradecemos profundamente, estamos a la espera de completar los recursos para la atención integral de las 700 familias, sobre todo de sectores rurales y en condiciones de mayor vulnerabilidad. Se han hecho muchos avances y ansiamos cumplir la meta, por lo pronto el trabajo ya ha iniciado técnicamente y vamos caminando.

La   RED de PSCE, hace una propuesta de “hermanamiento” entre parroquias, para el Vicariato de  Esmeraldas  y Arquidiócesis de Portoviejo.  La idea es generar acciones concretas y de caridad, que permitan vernos como hermanos y hermanas, asumir el dolor de la otra persona  como propio y ponernos en camino de solidaridad permanente y sostenida, que  nos una en un abrazo de futuro, que sea un signo de permanecer juntos más allá del tiempo,   de ver  el rostro del que sufre,   y ponerle el nombre. Este es el momento de ser la Iglesia en salida a la que nos invita el Papa, este es el llamado del signo de los tiempos.

Los pasos que  proponemos para organizar este “Hermanamiento de las parroquias” son:

  1. Calcular cuántas parroquias seriamente afectadas tenemos
  2. Averiguar cuántas diócesis tienen fuerzas y disponibilidad para poder ayudar .
  3. Hermanar a cada diócesis cierto número de parroquias y/u obras sociales, considerando las distancias, la grandeza de las diócesis.
  4. En cada diócesis que ayuda organizar un par de reuniones de organización y coordinación y algunos encuentros formativos para las personas que irán en ayuda a la parroquia afectada  hermanada.
  5. Después cada diócesis verá con “sus parroquias hermanadas” qué tipo de ayuda llevar, qué tipo de presencia tener, qué cosas organizar con ellos.

Esta propuesta ha sido validada  por las CEPAS y aprobada por los Obispos, para avanzar en este camino de acompañamiento, de presencia y esperanza que la Iglesia puede lograr desde comunidad a comunidad y corazón a corazón.

“Donde hay compasión: hay futuro hay esperanza”

El cantón Muisne y la Parroquia Chamanga, perteneciente a la provincia de Esmeraldas, son una de las zonas más afectadas tras el terremoto del pasado 16 de abril. La ayuda solidaria ha estado presente desde varios puntos geográficos del país.

Conversamos con el Padre Silvino Mina, Vicario General de la Pastoral Social Cáritas Esmeraldas, quien nos proporcionó su testimonio sobre las muestras de apoyo que están recibiendo las familias de Chamanga y Muisne.

“Nuestro accionar desde el obispo de Esmeraldas y quienes estamos al frente de la iglesia de Esmeraldas, estamos comprometidos y urgidos por seguir ayudando a nuestros queridos esmeraldeños en la parte de Chamanga y de Muisne. Estamos colaborando al máximo con todo lo que podamos estar presente aquí con estos hermanos.  Las ayudas que van llegando está siendo distribuidas como el obispo nos ha recomendado, estamos atendiendo lo mejor que podemos a nuestros hermanos”.

“Hay gente generosa que sigue colaborando pero también debemos seguir llamando a la conciencia de nuestros hermanos para que sigan colaborando porque esto va para largo y por lo tanto es bueno que sigamos colaborando todos y cada uno desde nuestro accionar, para que no descuidemos la ayuda de estos hermanos que han caído en este gran  flagelo del terremoto”.

“Todavía los albergues están siendo implementados, no digamos que todavía están todos montados, se está trabajando recién en la implementación de los albergues, ya hay uno que otro. Nuestro trabajo lo estamos haciendo con el gobierno y tenemos que entrar en esa política de los albergues que están montando”.

“Pero también desde nuestra parte estamos ayudando a las personas que están en pequeñas carpas que están en albergues pequeños, estamos asistiéndolos con alimentación y algo de medinas. Es bonito cuando vemos que un buen equipo de Quito entre ellos: religiosas, sacerdotes, laicos y movimientos eclesiásticos están colaborando están yendo a preparar comida llevando vituallas a estos hermanos de allí, me parece una excelente idea y aporte que ellas y ellos dan a estos hermanos”.

“Hemos dialogo mucho aquí en la curia de Esmeraldas, y el señor Obispo nos ha dicho que tenemos que trabajar para largo porque ahora estamos en el primer momento de asistencia, tenemos que pensar más adelante en las escuelas y colegios que se han caído, tenemos que pensar en la reconstrucción de las viviendas, por eso decimos que esto no es de un día, un mes, sino que este trabajo va para largo. El obispo también ha recomendado trabajar en este tema como es la reconstrucción de viviendas, eso sí repito sin quitar el accionar del gobierno.

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Durante el diálogo con el padre Silvino Mina, al consultarle sobre el acompañamiento del Vicariato de Esmeraldas a las zonas afectadas, sobre la labor que están cumpliendo ahí en esos lugares, él nos cuenta: “Hay la presencia de nuestros sacerdotes, profesores de los establecimientos católicos y los grupos de movimientos religiosos como los carismáticos y Juan XXIII, que han estado presentes y atentos a las necesidades de nuestras hermanas y hermanos. También tenemos un grupo de psicólogos y médicos que están apoyando. Al otro día del terremoto, nuestro obispo no ha dejado de visitar estas dos zonas, hace visitas periódicas de acompañamiento”.

El padre Silvino, menciona sobre la gran ayuda que llegó desde diferentes jurisdicciones del país, entre ellas menciona “a la Arquidiócesis de Guayaquil, de Quito, la Diócesis de Riobamba, el Vicariato de Sucumbíos, gracias a todos ellos que han estado unidos en estos momentos y que la ayuda sigue llegando. Para todos, nuestros sinceros agradecimientos y un Dios les pague”

 

Pero… el Señor no estaba en el terremoto (1 Reyes, 19, 1-18)

19 1 Ajab contó a Jezabel todo lo que había hecho Elías y cómo había pasado a todos los profetas al filo de la espada. 2 Jezabel envió entonces un mensajero a Elías para decirle: “Que los dioses me castiguen si mañana, a la misma hora, yo no hago con tu vida lo que tú hiciste con la de ellos”. 3 Él tuvo miedo, y partió en seguida para salvar su vida. Llegó a Berseba de Judá y dejó allí a su sirviente. 4 Luego caminó un día entero por el desierto, y al final se sentó bajo una retama. Entonces se deseó la muerte y exclamó: “¡Basta ya, Señor! ¡Quítame la vida, porque yo no valgo más que mis padres!”. 5 Se acostó y se quedó dormido bajo la retama. Pero un ángel lo tocó y le dijo: “¡Levántate, come!”. 6 Él miró y vio que había a su cabecera una galleta cocida sobre piedras calientes y un jarro de agua. Comió, bebió y se acostó de nuevo. 7 Pero el Ángel del Señor volvió otra vez, lo tocó y le dijo: “¡Levántate, come, porque todavía te queda mucho por caminar!”. 8 Elías se levantó, comió y bebió, y fortalecido por ese alimento caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta la montaña de Dios, el Horeb.

9 Allí, entró en la gruta y pasó la noche. Entonces le fue dirigida la palabra del Señor. 10 El Señor le dijo: “¿Qué haces aquí, Elías?”. Él respondió: “Me consumo de celo por el Señor, el Dios de los ejércitos, porque los israelitas abandonaron tu alianza, derribaron tus altares y mataron a tus profetas con la espada. He quedado yo solo y tratan de quitarme la vida”. 11 El Señor le dijo: “Sal y quédate de pie en la montaña, delante del Señor”. Y en ese momento el Señor pasaba. Sopló un viento huracanado que partía las montañas y resquebrajaba las rocas delante del Señor. Pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento, hubo un terremoto. Pero el Señor no estaba en el terremoto. 12 Después del terremoto, se encendió un fuego. Pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego, se oyó el rumor de una brisa suave. 13 Al oírla, Elías se cubrió el rostro con su manto, salió y se quedó de pie a la entrada de la gruta. Entonces le llegó una voz, que decía: “¿Qué haces aquí, Elías?”. 14 Él respondió: “Me consumo de celo por el Señor, el Dios de los ejércitos, porque los israelitas abandonaron tu alianza, derribaron tus altares y mataron a tus profetas con la espada. He quedado yo solo y tratan de quitarme la vida”. 15 El Señor le dijo: “Vuelve por el mismo camino, hacia el desierto de Damasco. Cuando llegues, ungirás a Jazael como rey de Arám. 16 A Jehú, hijo de Nimsí, lo ungirás rey de Israel, y a Eliseo, hijo de Safat, de Abel Mejolá, lo ungirás profeta en lugar de ti. 17Al que escape de la espada de Jazael, lo hará morir Jehú; al que escape de la espada de Jehú, lo hará morir Eliseo. 18 Pero yo preservaré en Israel un resto de siete mil hombres: todas las rodillas que no se doblaron ante Baal y todas las bocas que no lo besaron”.

 En estos días me vino a la mente la experiencia de Elías al Horeb… justamente porque se dice que “Dios no estaba en el terremoto”. Es importante reafirmarlo una vez más.

Hay personas que piensan que este desastre que sufrió el país (no sólo el terremoto, también con las inundaciones de Alluriquín, etc. ) sea un castigo de Dios y que el Creador se manifieste con su severidad y justicia en estas circunstancias.

Yo sigo pensando que el Señor no está en el terremoto, en las inundaciones, en la sequía de Venezuela, en los huracanes o tsunamis que destruyen cosas, casas y corazones.

Elías estaba cansado, desmotivado, tenía miedo por su misma vida y el encuentro con el ángel del Dios le dio fuerza para seguir caminando hasta poderse encontrar con el mismo Señor; y después del encuentro dónde el profeta le cuenta su vida, preocupaciones y angustias, vuelve motivado a la vida que quería dejar y a la misión que no quería retomar.

El Señor no está en el terremoto o en cosas tan visibles y aparentemente poderosas de la naturaleza lo encontramos en la brisa suave del silencio, en la caricia de sentirnos amados, respetados, valorados por Él… y desde esta fortaleza interior podremos volver renovados y llenos de esperanza a la misión que se nos encomienda.

Al monte Horeb llega un Elías caído, con un terremoto existencial en el corazón donde todo se le había caído abajo, hasta la gana de vivir. De allá sale un Elías renovado y reconstruido.

Qué el encuentro con Dios y la experiencia de Su Amor renueven en todos nosotros las motivaciones y las fuerzas para hacer el bien.

Mons. Walter Heras, OFM

Obispo del Vicariato Apostólico de Zamora

Presidente CEPAS

Boletín No. 7: Terremoto en Ecuador

BOLETIN PRENSA

RED DE PASTORAL SOCIAL CÁRITAS ECUADOR

28 abril 2016

DESTACADOS

  • El sismo de 6,1 del día miércoles 20 de abril, ha sido la réplica más fuerte reportada hasta el momento.
  • Uno de los accesos principales a la costa, está cerrado, por el desbordamiento del río Damas, en Santo Domingo, el pasado martes.
  • Cuerpo de Ingenieros del Ejército están realizando la evaluación de las viviendas y verificando son aptas para su uso.
  • La propuesta preliminar del EA contempla acciones en 4 ejes: planes de ayuda alimentaria y nutricional, procuración de medios de vida, reconstrucción de vivienda, acompañamiento espiritual, psicológico y social, y el fortalecimiento de capacidades comunitarias.

IMPACTOS HASTA LA FECHA:

  • 659 fallecidos
  • 42 desaparecidos
  • 073 atenciones en salud
  • 788 réplicas, 6 mayores a 6 puntos.
  • 113 personas rescatadas con vida
  • Los albergues dispuestos hasta el momento están acogiendo a 29.067 personas
  • 125 casas y edificios destruidos
  • 829 Edificaciones afectadas
  • 560 escuelas dañadas

El pueblo ecuatoriano y la Red de Pastoral Social Cáritas, sigue apoyando con la recolección de kits de aseo, alimentación y medicamentos, que son distribuidos y serán distribuidos paulatinamente, asegurando permanencia, pero se hace énfasis en que sea una red de solidaridad sostenida y viable, que no disminuya.

Cáritas Española ha hecho efectivo un aporte económico para atender la emergencia, Cáritas Alemana ha ratificado el apoyo a la urgencia, con los proyectos vigentes, Noruega y Japón han desplegados sus equipos operativos para hacer viables las propuestas de atención a la emergencia a través de Cáritas Ecuador. Se firmó un convenio con GOOD NEIGHBORS, para el apoyo humanitario en Manabí, mediante la dotación{on de colchones, kits de alimentación, higiene, entre otras necesidades.

 Las donaciones se siguen haciendo efectivas desde diferentes puntos del mundo. Desde la empresa privada española nos han confirmado la donación de juguetes y  enseres de cocina y cocinetas. Con el apoyo de la Conferencia Episcopal del Ecuador, se está gestionando la recepción de 5.000 carpas para las familias que aún están instaladas fuera de sus casas y sin un techo.

Alfredo de la Fuente ha confirmado la suscripción del convenio con Almacenes TIA S.A.  para el aporte económico y en especies para apoyar la Emergencia a través de la Iglesia. La empresa privada entregará 3 millones de bloques para la reconstrucción de vivienda, que se realizará también en las zonas afectadas de Esmeraldas. Además de ello se donará USD  100.000  en alimentos para sean entregados en los sectores menos favorecidos identificados, y USD 100.000 más en bonos y tarjetas para que las familias beneficiadas puedan hacer uso de ello, contemplado que su situación, en muchos casos, sería precaria, con dificultades labores, y además con los costos de la reconstrucción.

Alfredo, desde su militancia en Manabí, agradece lo que denomina “SOLIDARIDAD HORIZONTAL” en referencia a que ha sido testigo “he visto renacer la solidaridad pueblo a pueblo, ha sido hermoso ver cómo nos hemos unido y apoyado”.

 Hace un llamado directo a la RED DE PSCE: “hay que PREPARSE PARA DESPUÉS, que nos queda de largo”, se va a requerir alimentos por algún tiempo y otros apoyos concretos y por familia. Además comenta que se está levantado la información en el campo, donde hay muchísimas necesidades y donde las instituciones aún no han llegado.

Firma de Convenio con Good Neighbors

Con la presencia del Señor Edgar Rivadeneira, Subsecretario de Cáritas Ecuador y el Señor Sungrack Park, Director Regional de Good Neighbors International LAC suscribieron este 25 de abril del 20016, el ACUERDO DE COLABORACIÓN para implementar el Proyecto de Ayuda Humanitaria en la Provincia de Manabí, en las oficinas de Cáritas Ecuador, ubicadas en la ciudad de Quito.

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Reconstrucción anímica, afectiva, psicológica y espiritual

Tras 72 horas de ocurrido el sismo, un equipo conformado por la Pastoral Social Cáritas Ecuador (PSCE), Catholic Relief Service (CRS)  y Mercy Corps, se trasladaron a las zonas más afectadas de la provincia de Esmeraldas, Chamanga, Muisne y el cantón Pedernales de la provincia de Manabí.

Esta primera visita tuvo el objetivo de hacer un reconocimiento en la zona y una evaluación de los daños y conocer cuáles son las necesidades más urgentes de la gente, comenta Gabriela Mera, responsable del área de Gestión de Riesgos de la PSCE, quien sostiene que lo más se necesita es: agua, alimentos, kits de aseo personal y obviamente poco a poco la reconstrucción de sus viviendas.

El acompañamiento psicosocial y espiritual para las comunidad en estos momentos de dolor, es básica y vamos a trabajar con la población de las zonas afectadas, nos dice Gabriela Mera.

Sin embargo a la pregunta de cómo realizar un trabajo de reconstrucción en la parte anímica, afectiva, psicológica y espiritual, ella sostiene que la iglesia tiene una estructura sólida nacional y la confianza que tiene la gente.

“Muchas personas no tiene mucho interés en conversar de su realidad y de lo que ha pasado, pero si usted se acerca y le dice que somos de la iglesia que queremos acompañar y brindar ayuda social, ahí la gente es más permisiva y se acerca y encuentra como cierto consuelo de la iglesia en los lugares”.

Durante el diálogo que mantuvimos con Gabriela Mera, confeso que al entrar al cantón pedernales fue inevitable que se derramen lágrimas, porque tuvo la oportunidad de conocerla antes de la tragedia como la ciudad turística y hotelera.

“Verla ahora una ciudad devastada la comparo con una zona de guerra es como cuando uno ve en la televisión los bombardeos es exactamente así y lo que más duele es ver a la gente que no tiene un horizonte, camina y paródijicamente se distrae con la movilización de los escombros. Da mucho dolor e impotencia y las ganas de hacer algo urgente, es triste y no hay palabras de consuelo para la gente lamentablemente”.

El trabajo de la iglesia de hoy en adelante se va iniciar en coordinación con las pastorales sociales de las dos provincias, tanto de la Arquidiócesis de Portoviejo y el Vicariato de Esmeraldas, con ellos se va a encontrar el mecanismo de acercamiento con la comunidad, destaca Gabriela Mera, quien manifiesta que el voluntariado es muy importante, hay gente que está interesada en acompañar y ventajosamente las dos jurisdicciones tienen experiencia y un buen contingente de voluntarias y voluntarios.

“Como alguna vez escuche a los voluntarios que en algún momento el desastre de ellos tomarlo como propio, vivir su dolor, y hacerle sentir que ese desastre sea tomado como una oportunidad, y que sea una oportunidad de crecer y que son ellos los únicos responsables del crecimiento, repotenciación y renacimiento de sus poblaciones”.