Conversatorio y Eucaristía en favor de los damnificados y víctimas del Huracán Mattew en Haití.
El programa de televisión “Vida Misionera”, de los Misioneros Combonianos, ha organizado un Conversatorio y Eucaristía, con el fin de sensibilizar al mayor número de personas en favor de este hermano país.
El evento tendrá lugar en la Casa Provincial de los Misioneros Combonianos, Sector Iñaquito (calle 10 de Agosto N38-50 y Villalengua, junto a la parada “La Y” del Trolebus), el día domingo 30 de octubre a las 15h00.
Elevemos una oración por nuestros hermanos haitianos y que nuestras buenas intenciones se concreten en actos de misericordia frente a la catástrofe que están viviendo.
Estamos seguros que su presencia permitirá una mayor difusión a esta iniciativa.
Que ha pasado desde aquel 16 de abril hasta la actualidad, cuando un terremoto de 7,8 grados afectó a las provincias de Manabí, Esmeraldas y la ciudad de Babahoyo, de esa fecha acá ya han transcurrido más de seis meses. Cuál ha sido esa ayuda, colaboración que demostraron las hermanas y hermanos desde varios puntos del mundo y no se diga en nuestro país cuando se movilizó la llama de la solidaridad en favor de todas las víctimas de este desastre natural.
Conversamos con Alfredo de la Fuente, responsable de la Pastoral Social Cáritas de la Arquidiócesis de Portoviejo quien da cuenta del trabajo que se realiza desde el mismo día de la emergencia con las poblaciones afectadas y de como está la labor de la iglesia en la actualidad.
“Van seis meses y 11 días desde aquel acontecimiento que realmente nos cambió un poquito el giro no solo de las actividades sino de la misma vida, pero habido cosas muy positivas, como dice el refrán no hay mal que por bien no venga, porque en verdad se ha engendrado una solidaridad y un cambio en la conciencia de mucha gente de tal manera que el dolor y el sufrimiento nos ha hecho mirarnos más humanos y más cercanos.
El accionar de Cáritas ante todo esto, el primer movimiento fue acercamiento a las familias, cuando hicimos el diagnóstico nuestro objetivo no era simplemente darnos cuenta del problema económico, la destrucción, sino que fuimos a encontrarnos con la gente que había sufrido pérdidas en muchos aspectos, acogerlos y que sintieran que no estaban solos, esto se lo hizo a través de la Asociación de Mujeres Santa Martha y Cáritas Parroquiales”.
A la pregunta de: ¿cómo está el ánimo de las personas, han logrado que desaparezcan sus temores? “Realmente habido un salto cualitativo, al poco tiempo la gente empezó a reaccionar y ayudarse mutuamente.
Prácticamente la ciudad y el centro quedó destruido y vacío, el comercio se trasladó hacia el lado norte del aeropuerto, ahí se ve movimiento, incluso en los barrios se va viendo lentamente construcciones y en el campo también, hay un ánimo grande en la gente y en el trabajo hemos organizado los medios de vida para que se la población vaya recuperando su reactivación económica, hasta el momento hemos organizado a 800 familias y hay una respuesta grande, están trabajando de manera comunitaria, esto es algo positivo. A las familias se les está entregando alrededor de 400 y 500 dólares, ese dinero es un instrumento de trabajo para su reactivación económica familiar que se ha visto afectada por esta catástrofe. Al momento las familias de Manta y Portoviejo son las que se han beneficiado de estos medios de vida, más adelante estaremos en Pedernales y Jama.
Volver a la normalidad en la zona de Tarqui, Miraflores y Jocay es lento por muchas razones: los que han perdido la vivienda la situación es fuerte, pues una familia sin vivienda adecuada es complicado, son muchos los problemas que se vienen, cuando uno pierde privacidad se viene ese vacío, vivir en carpas o arrimado a una familia no es tan fácil, es complejo.
En el campo hemos intentado que el albergue sea familiar porque la familia está allí junto a su trabajo, porque no va a dejar su trabajo, no va dejar la hacienda, su campo y los animales, pues se le ha hecho un letrina temporal. Ahora hemos empezado con esa misma población a darle aporte para que pueda ir construyendo su vivienda definitiva, Cáritas no es una constructora es un puente de solidaridad para que pueda construir su propia vivienda.
Hemos aprendido hacer humanos, a ser solidarios y se nota, en el mismo dolor nos hemos encontrado y la alegría de vivir como que ha florecido y esa flor nos da mayor esperanza y esto ha hecho que rebote la alegría de Dios con nosotros”, así finaliza el diálogo con Alfredo de la Fuente, responsable de la Pastoral Social Cáritas Portoviejo.
A continuación un balance de la situación de las provincias de Manabí y Esmeraldas, afectadas por el terremoto del pasado 16 de abril. El programa de la Casa Grande de la Pastoral Social Cáritas Ecuador (PSCE), conversó con Alfredo de la Fuente, responsable de la Pastoral Social Cáritas Portoviejo y el Padre Silvino Mina del Vicariato Apostólico de Esmeraldas.
Cáritas está ayudando a las familias en Haití que han dejado sus hogares a consecuencia del huracán más potente en los últimos años que golpea el sur del país. Los fuertes vientos, lluvias torrenciales y mareas altas azota a la nación caribeña; el gobierno ha declarado el estado de alerta roja.
El hermanamiento de Parroquias, propuesta que se ejecuta por parte de la iglesia para llevar ayuda a las comunidades afectadas por el terremoto, continua desde las diferentes diócesis. Es así que Monseñor Hermenegildo Torres, Obispo de la Diócesis de Machala, menciona que el hermanamiento de parroquias ha tenido buena acogida, no solo en la comisión de pastoral social cáritas sino en toda la diócesis, los agentes de pastoral, y los seglares comprometidos en las diversas parroquias, son partícipes de este hermanamiento.
Las acciones de ayuda por parte de la Iglesia para acompañar a las familias afectadas por el terremoto no se detiene, esta sigue firme en las provincias afectadas como son: Manabí, Esmeraldas y la ciudad de Babahoyo.
Esta labor se enmarca en el proyecto de emergencia nacional que la Pastoral Social Cáritas Ecuador, está trabajando: dar asistencia psicológica, humanitaria y emprendimiento de huertos familiares, así da cuenta Jhon Lozano que se encuentra al frente del proyecto de emergencia desde la Diócesis de Babahoyo.
“La primera tarea que se hizo fue levantar la información de las personas que fueron damnificadas la misma que concluyo con éxito. Luego se procedió a entregar los kits de alimentos e higiene. Se ha llamado persona a persona para que retiren sus kits estos se van a entregar trimestralmente, el proyecto tiene la duración de un año.
Las personas han sido escogidas acorde a la situación en la que están viviendo en la actualidad, las que perdieron sus viviendas o han tenido daños parciales, primeramente nos hemos enfocado en las personas que han tenido la devastación de su hogar de manera total. Posterior a eso el segundo punto son los talleres psico-sociales y los de desarrollo espiritual que se los ejerce mediante un cronograma los días martes y jueves”.
A la pregunta de cuantas familias fueron las afectadas, Jhon Lozano, menciona “las familias afectadas supera el número establecido del proyecto, el proyecto nos dio para ayudar una cantidad de 100 familias pero lastimosamente en nuestra provincia hay más de cien familias, pero de igual manera se está ayudando con raciones que se han recogido de manera extraoficial, a parte de las 100 familias escogidas se ha hecho el esfuerzo de armar otros kits para las familias que no participan del proyecto directamente.
De igual manera les hemos dicho a las familias que pueden participar de los huertos familiares que es una forma de abrirles el entendimiento, formarlos y devolverles esa voluntad que tienen y el deseo de trabajar en alguna actividad. Al momento hemos empezado con el tema de los semilleros, estamos orientando a través de los voluntarios y las personas que colaboran en el proyecto con la elaboración de las cajas, humus y bioles para posteriormente adquirir las semillas y podamos empezar con el emprendimiento de los huertos familiares.
Para trabajar en el aspecto psicosocial, nos hemos capacitado con el área de formación de la Pastoral Social Cáritas Ecuador, en temas como: identidad, crecimiento personal, manejo de conflictos y heridas personales para que la población recobre el espíritu y siga adelante, dice Jhon Lozano quien destaca que todavía persiste en la población los estragos del terremoto, se acuerdan y comienzan a revelar sentimientos de penuria o de molestia por las pérdidas que han sufrido. Sin embargo nosotros seguimos insertando motivaciones en las familias para que continúen con las capacitaciones en los talleres en desarrollo psicosocial, espiritual, emprendimiento, manualidades y costura.
En estos momentos estamos realizando los planes de negocios que es un punto clave del proyecto que les va ayudar mucho a las familias a reactivar su situación económica, por ejemplo si han tenido una actividad económica antes del terremoto o si no lo han tenido, el proyecto les da la potestad de volverlas a reactivar o empezar con alguna actividad económica. Este proyecto se replica también en Manabí y Esmeraldas”.
Al finalizar el diálogo con Jhon Lozano, el deja un mensaje: “que haya mucha solidaridad porque no se sabe si algún día nos toca a nosotros padecer estos estragos de la vida, sigan ayudando a esta personas para aliviar parte de la tristeza, sigamos apoyando y piensen que somos hermanos”.
Como una de las acciones de respuesta a la Emergencia Nacional y como parte de la estrategia integral, se acompaña en el ámbito pisco- espiritual. La Pastoral Social Cáritas Ecuador desde los equipos locales y la Secretaría General, están orientando la asistencia psicosocial, de acuerdo a las necesidades, en coordinación interinstitucional con la Conferencia Ecuatoriana de Religiosos y Religiosas (CER). Se han desarrollado materiales de apoyo para las personas y familias que siguen afectadas por el duelo, el impacto psicológico y demás alteraciones producto de los diferentes impactos del desastre natural.
Con la CER y el área de formación de la Secretaría General se ha diseñado un programa de acompañamiento psico- social y espiritual que aterriza en 5 módulos:
Identidad y crecimiento personal
Manejo de conflictos y heridas personales
Vocación y misión de personas laicas
Educación emocional y valores humanos
Proyecto de vida personal y familiar
En la fase final, se pretende apoyar a bosquejar un proyecto de vida, ligado a un nuevo comienzo, en muchos de los casos.
Se realizaron talleres de acompañamiento en Pedernales, Jama, Portoviejo y Manta, lo que se pretende para consolidar la estrategia es que las y los líderes comunitarios puedan replicar y llegar a las comunidades más afectadas. En territorio se valoró que desde la delegación de la CER para este tema, se puede hacer un acompañamiento a las comunidades, sobretodo las que están más alejadas a los centros poblados más grandes, para llegar a los espacios más alejados con el acompañamiento. Se trabajó el tema de autoestima, autoconocimiento e intervención en crisis.
Se puede palpar todavía el grado de afectación de la gente. “Hicimos la pregunta: ¿qué te ayudó a salir adelante? Y las respuestas de la gente fueron la familia, Dios, sus hijos, pero muchos de los presentes se quebraban, relataban todo lo vivido”, comenta María José García, acompañante del proceso.
Ya se han visitado 20 comunidades de los 4 cantones y se está realizando una ayuda más especializada de casos específicos, para casos más críticos, en los casa de los hermanos Capuchinos en Portoviejo, con ello, se logra atender a personas que estén más afectados psicológicamente.
Se evidencian también proceso esperanzadores, se percibe, como se ve la vida de otra manera, «la gente se ha reconciliado más, comentan que -no voy a esperar que pase una cosa catastrófica, para vivir bien- . Los que estaban desunidos se unen y así se siente otra forma de enfrentar los miedos».
Las siguientes tareas implican replicar lo módulos en las comunidades, reflejando sus debilidades lo que les ha afectado, ir cerrando el círculo de dolor. La segunda fase, manejo de conflictos y heridas personales, y muchas de las secuelas que se siguen generando la desocupación y la zozobra. Cabe recalcar que en muchos de los casos, es histórica la falta de atención, injusticia social, pobreza, escaso acceso a derechos, por lo que son comunidades muy heridas en diferentes aspectos.
Este proceso se enmarca en la respuesta a la emergencia por el terremoto del 16 de abril, con el que se realiza con el apoyo de Cáritas Noruega y el Llamado a la Emergencia (EA) en el que se suman múltiples expresiones de solidaridad de diversos miembros de la Confederación de Cáritas Internacionales.
Han pasado más de cinco meses de aquel devastador 16 de abril cuando un terremoto de 7.8 grados afecto a las provincias de Manabí y Esmeraldas. Desde ese día hasta acá la iglesia no deja de estar presente con su ayuda en las diferentes localidades afectadas.
Varias acciones se han ejecutado desde algunas jurisdicciones para llegar con la ayuda necesaria y oportuna a las familias que lo perdieron todo.
A más de cien días del terremoto que afectó a las provincias de Manabí, Esmeraldas y una parte de la ciudad de Babahoyo, la esperanza renace en las miles de familias que perdieron a sus seres queridos y bienes materiales, de a poco se inicia la parte de la reactivación económica, la reconstrucción de las viviendas y la posibilidad de volver a la normalidad. La Pastoral Social Cáritas Ecuador, entrevistó a Monseñor Eugenio Arellano, Obispo del Vicariato Apostólico de Esmeraldas.
“La iglesia de Latacunga está trabajando en un doble aspecto: espiritual naturalmente, porque que hay que pedirle a Dios que proteja a la gente que ha perdido tanto, después el aspecto material. Desde que se supo el desastre en Esmeraldas y Manabí se pidió la colaboración de la gente y la gente ha colaborado muchísimo, hemos mandado víveres en cantidad y calidad.