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Etiqueta: Terremoto

Boletín Informativo: Ecuador vive y se levanta

Recorrer Manabí es recoger los pasos del dolor, de la desolación, de la destrucción y el miedo. Plásticos improvisando techos, cocinas, ollas, colchones y ropa a las orillas de las calles y carreteras. Casas que parecen maquetas, porque les faltan partes, paredes, techos, pisos, que aun guardan objetos que representan años y años de trabajo, de sudor y esfuerzo. Familias esperando la noche para acurrucarse juntas, para esperar otra vez el día, para ver si amanece definitivamente.

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Boletín Informativo: Terremoto en Ecuador, situación actual

El desastre natural que vivió el Ecuador, hace ya casi 1 mes, dejó como saldo 660 fallecidos, cientos de familias desintegradas y devastadas, 28.911 personas albergadas y una necesidad inmensa de esperanza.

El terremoto ha dejado destrozos grandes en un 70% de Manabí,  parroquias y recintos casi desaparecidos en Esmeraldas  y un daño psicológico inmensurable.

En Manabí se han instalado Centros Cáritas que son los centros de acopio que siguen funcionando, con dificultades y ayuda que cada vez va minorando, según Mons. Voltolini, Arzobispo de Portoviejo.

Ahora se trata de reorganizar a las familias en y las pequeñas comunidades por eso se necesitan carpas y viviendas emergentes para un tiempo prudencial y para reunir a las familias, se están proponiendo instituir ollas comunitarias para fomentar la unión de las familias en pequeñas comunidades. Desde el mismo domingo 17, se están preparando proyectos para la atención a la emergencia, con lo que se ha respondido adecuadamente. En Manabí, se trabajan en comisiones con dos miradas: una para la reconstrucción de vivienda y otra para la gestión de recursos para las estructuras parroquiales.


Las ayudas espirituales y psicológicas han llegado pronto, se ha constituido una comisión con herramientas bastante técnicas para la atención en este ámbito, guiada por un sacerdote diocesano y un equipo de la Conferencia Ecuatoriana de Religiosos que se ha organizado en grupos y por turnos.

La emergencia no ha pasado, porque el dolor, sigue latente,  como ya se ha dicho, costará mucho tiempo la reconstrucción  no solo física, sino sobre todo de la vida y la esperanza de  tantas familias que lo han perdido todo, que se han desmembrado,  y que  en muchos casos, todavía no saben  qué futuro les espera.

El lanzamiento del EA a nivel de la Confederación de la Cáritas Internacionales ha sido oportuna y la agradecemos profundamente, estamos a la espera de completar los recursos para la atención integral de las 700 familias, sobre todo de sectores rurales y en condiciones de mayor vulnerabilidad. Se han hecho muchos avances y ansiamos cumplir la meta, por lo pronto el trabajo ya ha iniciado técnicamente y vamos caminando.

La   RED de PSCE, hace una propuesta de “hermanamiento” entre parroquias, para el Vicariato de  Esmeraldas  y Arquidiócesis de Portoviejo.  La idea es generar acciones concretas y de caridad, que permitan vernos como hermanos y hermanas, asumir el dolor de la otra persona  como propio y ponernos en camino de solidaridad permanente y sostenida, que  nos una en un abrazo de futuro, que sea un signo de permanecer juntos más allá del tiempo,   de ver  el rostro del que sufre,   y ponerle el nombre. Este es el momento de ser la Iglesia en salida a la que nos invita el Papa, este es el llamado del signo de los tiempos.

Los pasos que  proponemos para organizar este “Hermanamiento de las parroquias” son:

  1. Calcular cuántas parroquias seriamente afectadas tenemos
  2. Averiguar cuántas diócesis tienen fuerzas y disponibilidad para poder ayudar .
  3. Hermanar a cada diócesis cierto número de parroquias y/u obras sociales, considerando las distancias, la grandeza de las diócesis.
  4. En cada diócesis que ayuda organizar un par de reuniones de organización y coordinación y algunos encuentros formativos para las personas que irán en ayuda a la parroquia afectada  hermanada.
  5. Después cada diócesis verá con “sus parroquias hermanadas” qué tipo de ayuda llevar, qué tipo de presencia tener, qué cosas organizar con ellos.

Esta propuesta ha sido validada  por las CEPAS y aprobada por los Obispos, para avanzar en este camino de acompañamiento, de presencia y esperanza que la Iglesia puede lograr desde comunidad a comunidad y corazón a corazón.

“Donde hay compasión: hay futuro hay esperanza”

El cantón Muisne y la Parroquia Chamanga, perteneciente a la provincia de Esmeraldas, son una de las zonas más afectadas tras el terremoto del pasado 16 de abril. La ayuda solidaria ha estado presente desde varios puntos geográficos del país.

Conversamos con el Padre Silvino Mina, Vicario General de la Pastoral Social Cáritas Esmeraldas, quien nos proporcionó su testimonio sobre las muestras de apoyo que están recibiendo las familias de Chamanga y Muisne.

“Nuestro accionar desde el obispo de Esmeraldas y quienes estamos al frente de la iglesia de Esmeraldas, estamos comprometidos y urgidos por seguir ayudando a nuestros queridos esmeraldeños en la parte de Chamanga y de Muisne. Estamos colaborando al máximo con todo lo que podamos estar presente aquí con estos hermanos.  Las ayudas que van llegando está siendo distribuidas como el obispo nos ha recomendado, estamos atendiendo lo mejor que podemos a nuestros hermanos”.

“Hay gente generosa que sigue colaborando pero también debemos seguir llamando a la conciencia de nuestros hermanos para que sigan colaborando porque esto va para largo y por lo tanto es bueno que sigamos colaborando todos y cada uno desde nuestro accionar, para que no descuidemos la ayuda de estos hermanos que han caído en este gran  flagelo del terremoto”.

“Todavía los albergues están siendo implementados, no digamos que todavía están todos montados, se está trabajando recién en la implementación de los albergues, ya hay uno que otro. Nuestro trabajo lo estamos haciendo con el gobierno y tenemos que entrar en esa política de los albergues que están montando”.

“Pero también desde nuestra parte estamos ayudando a las personas que están en pequeñas carpas que están en albergues pequeños, estamos asistiéndolos con alimentación y algo de medinas. Es bonito cuando vemos que un buen equipo de Quito entre ellos: religiosas, sacerdotes, laicos y movimientos eclesiásticos están colaborando están yendo a preparar comida llevando vituallas a estos hermanos de allí, me parece una excelente idea y aporte que ellas y ellos dan a estos hermanos”.

“Hemos dialogo mucho aquí en la curia de Esmeraldas, y el señor Obispo nos ha dicho que tenemos que trabajar para largo porque ahora estamos en el primer momento de asistencia, tenemos que pensar más adelante en las escuelas y colegios que se han caído, tenemos que pensar en la reconstrucción de las viviendas, por eso decimos que esto no es de un día, un mes, sino que este trabajo va para largo. El obispo también ha recomendado trabajar en este tema como es la reconstrucción de viviendas, eso sí repito sin quitar el accionar del gobierno.

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Durante el diálogo con el padre Silvino Mina, al consultarle sobre el acompañamiento del Vicariato de Esmeraldas a las zonas afectadas, sobre la labor que están cumpliendo ahí en esos lugares, él nos cuenta: “Hay la presencia de nuestros sacerdotes, profesores de los establecimientos católicos y los grupos de movimientos religiosos como los carismáticos y Juan XXIII, que han estado presentes y atentos a las necesidades de nuestras hermanas y hermanos. También tenemos un grupo de psicólogos y médicos que están apoyando. Al otro día del terremoto, nuestro obispo no ha dejado de visitar estas dos zonas, hace visitas periódicas de acompañamiento”.

El padre Silvino, menciona sobre la gran ayuda que llegó desde diferentes jurisdicciones del país, entre ellas menciona “a la Arquidiócesis de Guayaquil, de Quito, la Diócesis de Riobamba, el Vicariato de Sucumbíos, gracias a todos ellos que han estado unidos en estos momentos y que la ayuda sigue llegando. Para todos, nuestros sinceros agradecimientos y un Dios les pague”

 

Pero… el Señor no estaba en el terremoto (1 Reyes, 19, 1-18)

19 1 Ajab contó a Jezabel todo lo que había hecho Elías y cómo había pasado a todos los profetas al filo de la espada. 2 Jezabel envió entonces un mensajero a Elías para decirle: “Que los dioses me castiguen si mañana, a la misma hora, yo no hago con tu vida lo que tú hiciste con la de ellos”. 3 Él tuvo miedo, y partió en seguida para salvar su vida. Llegó a Berseba de Judá y dejó allí a su sirviente. 4 Luego caminó un día entero por el desierto, y al final se sentó bajo una retama. Entonces se deseó la muerte y exclamó: “¡Basta ya, Señor! ¡Quítame la vida, porque yo no valgo más que mis padres!”. 5 Se acostó y se quedó dormido bajo la retama. Pero un ángel lo tocó y le dijo: “¡Levántate, come!”. 6 Él miró y vio que había a su cabecera una galleta cocida sobre piedras calientes y un jarro de agua. Comió, bebió y se acostó de nuevo. 7 Pero el Ángel del Señor volvió otra vez, lo tocó y le dijo: “¡Levántate, come, porque todavía te queda mucho por caminar!”. 8 Elías se levantó, comió y bebió, y fortalecido por ese alimento caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta la montaña de Dios, el Horeb.

9 Allí, entró en la gruta y pasó la noche. Entonces le fue dirigida la palabra del Señor. 10 El Señor le dijo: “¿Qué haces aquí, Elías?”. Él respondió: “Me consumo de celo por el Señor, el Dios de los ejércitos, porque los israelitas abandonaron tu alianza, derribaron tus altares y mataron a tus profetas con la espada. He quedado yo solo y tratan de quitarme la vida”. 11 El Señor le dijo: “Sal y quédate de pie en la montaña, delante del Señor”. Y en ese momento el Señor pasaba. Sopló un viento huracanado que partía las montañas y resquebrajaba las rocas delante del Señor. Pero el Señor no estaba en el viento. Después del viento, hubo un terremoto. Pero el Señor no estaba en el terremoto. 12 Después del terremoto, se encendió un fuego. Pero el Señor no estaba en el fuego. Después del fuego, se oyó el rumor de una brisa suave. 13 Al oírla, Elías se cubrió el rostro con su manto, salió y se quedó de pie a la entrada de la gruta. Entonces le llegó una voz, que decía: “¿Qué haces aquí, Elías?”. 14 Él respondió: “Me consumo de celo por el Señor, el Dios de los ejércitos, porque los israelitas abandonaron tu alianza, derribaron tus altares y mataron a tus profetas con la espada. He quedado yo solo y tratan de quitarme la vida”. 15 El Señor le dijo: “Vuelve por el mismo camino, hacia el desierto de Damasco. Cuando llegues, ungirás a Jazael como rey de Arám. 16 A Jehú, hijo de Nimsí, lo ungirás rey de Israel, y a Eliseo, hijo de Safat, de Abel Mejolá, lo ungirás profeta en lugar de ti. 17Al que escape de la espada de Jazael, lo hará morir Jehú; al que escape de la espada de Jehú, lo hará morir Eliseo. 18 Pero yo preservaré en Israel un resto de siete mil hombres: todas las rodillas que no se doblaron ante Baal y todas las bocas que no lo besaron”.

 En estos días me vino a la mente la experiencia de Elías al Horeb… justamente porque se dice que “Dios no estaba en el terremoto”. Es importante reafirmarlo una vez más.

Hay personas que piensan que este desastre que sufrió el país (no sólo el terremoto, también con las inundaciones de Alluriquín, etc. ) sea un castigo de Dios y que el Creador se manifieste con su severidad y justicia en estas circunstancias.

Yo sigo pensando que el Señor no está en el terremoto, en las inundaciones, en la sequía de Venezuela, en los huracanes o tsunamis que destruyen cosas, casas y corazones.

Elías estaba cansado, desmotivado, tenía miedo por su misma vida y el encuentro con el ángel del Dios le dio fuerza para seguir caminando hasta poderse encontrar con el mismo Señor; y después del encuentro dónde el profeta le cuenta su vida, preocupaciones y angustias, vuelve motivado a la vida que quería dejar y a la misión que no quería retomar.

El Señor no está en el terremoto o en cosas tan visibles y aparentemente poderosas de la naturaleza lo encontramos en la brisa suave del silencio, en la caricia de sentirnos amados, respetados, valorados por Él… y desde esta fortaleza interior podremos volver renovados y llenos de esperanza a la misión que se nos encomienda.

Al monte Horeb llega un Elías caído, con un terremoto existencial en el corazón donde todo se le había caído abajo, hasta la gana de vivir. De allá sale un Elías renovado y reconstruido.

Qué el encuentro con Dios y la experiencia de Su Amor renueven en todos nosotros las motivaciones y las fuerzas para hacer el bien.

Mons. Walter Heras, OFM

Obispo del Vicariato Apostólico de Zamora

Presidente CEPAS

“Agradecemos su solidaridad y síganos acompañando”

Han transcurrido 20 días de aquel 16 de abril, cuando el país enfrento una de las peores tragedias de los últimos años, el terremoto de magnitud de 7.8 cuyo epicentro se ubicó frente a Pedernales a 20 km de profundidad y que azotó a las provincias de Manabí, Esmeraldas y parte de la ciudad de Babahoyo.

Desde ese día acá, la ayuda humanitaria se movilizó desde varios lugares del mundo y por supuesto desde nuestro propio Ecuador, que se puso manos a la obra para ir en favor de nuestras hermanas y hermanos que están pasando esta tragedia.

En ese primer momento la iglesia y su brazo social como lo es la Pastoral Social Cáritas Ecuador, activo el área de Gestión de Riesgos y Emergencias, la misma que llegó con: ayuda alimentaria, artículos de higiene, agua y kits de cocina a las familias afectadas.

El trabajo de hormiga en las diferentes pastorales sociales de las 24 jurisdicciones del país es incalculable, voluntarias, voluntarios y grupos de iglesias siguen participando en esta cruzada nacional, recogiendo, clasificando y elaborando kits de primera necesidad para la población afectada.

Conversamos con Alfredo de la Fuente, responsables de la Pastoral Social de la Arquidiócesis de Portoviejo, para conocer de cerca la situación de la población afectada por el terremoto y como se canaliza la ayuda humanitaria.

“Gracias por la ayuda que está llegando de todas las partes, hoy día hemos visto con mayor fuerza y que yo llamaría una solidaridad horizontal de polo a polo, los mismos pueblos, la misma sociedad son los que se han movido”.

“Aquí mismo en Manabí ha habido zonas que no han sido tan afectadas y rápidamente ha venido la ayuda inmediata hacia las familias, acogiéndolas o mandando alimentos, apoyo y acompañamiento, se ha notado realmente una solidaridad y hemos crecido en humanismo”.

“Después del dolor, este se va asentando, poco a poco se va normalizando la vida fuera de las zonas devastadas; porque la zona devastada del centro de la ciudad de Portoviejo o la zona devastada de Pedernales, Jama, Canoa, ahí cada día es polvo y polvo, porque todavía están recogiendo escombros, y esperando que los edificios poco grandes sean dinamitados, pues la mayoría de ellos tienen que ser destruidos”.

“Las perdidas han sido muy altas y mucho más el impacto popular es fuerte, porque la paralización económica conlleva, a que todos aquellos que vivían del día a día no han podido recuperar su trabajo, los que laboraban en Tarqui en la zona comercial o en Portoviejo, se han quedado sin su sustento diario, la gente está adolorida y golpeada económicamente, hay perdidas muy altas en mercadería e instrumentos de trabajo”.

Durante el diálogo con Alfredo de la Fuente, surge una preocupación aún mayor.  “A mediano y largo plazo  queremos trabajar en la migración del campo, pues resulta que a nivel de las noticias no sale nada y sin embargo hay una  buen número de viviendas destruidas y claro una familia pobre que no tienen ahorro y que tiene que trabajar siempre en base al crédito,   ¿de dónde saca dinero para poder reponer la vivienda?”, es la pregunta que se hace, “son problemas fuertes y algunas familias ya han salido, incluso hemos escuchado que quieren trabajar ya donde se han ido a migrar, como es el caso de Pedernales que han ido a Santo Domingo. Entonces nos dedicamos fundamentalmente al campo desde las zonas más alejadas hacia la ciudad, ese es nuestro trabajo como Cáritas”.

“Una de las razones, no solamente es la atención el acompañamiento a esas familias, sino la contención de la migración porque eso aumentaría el problema en las ciudades.  En ese caso la contención que vamos hacer apoyando la reactivación de la economía familiar con emprendimientos y demás, ya estamos mirando la manera de ir haciendo todo esto para que no sea simplemente un ir a llevar cosas, sino realmente un acompañamiento y la creación de comunidades que mutuamente familias se van ayudando, lo que en Cáritas llamamos Desarrollo Humano Integral y Solidario (DHIS), es el enfoque que le vamos a dar al trabajo”.

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“Nosotros ahora en estos momentos ya no estamos dedicándonos a la emergencia como tal a la atención primaria, ya estamos organizando todo en razón de seguimiento   a estas familias más pobres que han perdido la vivienda o que se han quedado con una vivienda esquelética, solo con paredes, ese el indicador único que estamos usando en ese sector, pero no solo darles los materiales sino en el acompañamiento para que se reactive la economía dentro de la familia, no migren no se vayan de su entorno, que crean riqueza en su medio”.

Con respecto a la ayuda que ha realizado la empresa privada, Alfredo nos cuenta: “Estamos preparando un programa piloto, con el apoyo de almacenes el TÌA, nos ha donado 100 mil dólares en alimentos, 100 mil dólares en tarjetas de $ 10.00 y 3 millones de bloques que vamos a manejar para la reconstrucción de las viviendas”.

“Vamos hacer un convenio con Hogar de Cristo para unificar esfuerzos y nos dispersar se ha diseñado una vivienda antisísmica y que está dentro de los planes de Hogar de Cristo, por lo se está levantando información de las familias que perdieron sus viviendas con técnicos de Cáritas”.

Alfredo de la Fuente, agradece a todas personas que se han movilizado para llegar con la ayuda, él dice “mucha solidaridad no solo de las Diócesis como tal sino de parroquias concretas que han venido de Riobamba, de Quito, de Loja, de Macas, que han venido con sus carros hasta acá. Y es ahora que vamos a seguir necesitando de la ayuda durante varios meses porque hasta que se reactive la economía familiar demora un poco y esas familia como en general viven del día a día vamos a necesitar pero ya no como en este momento de manera inmediata, sino ya puede venir distanciadas cada 15 días cada mes, supongo que unos cuatro o cinco meses vamos a necesitar de esto”.

Al concluir el diálogo con Alfredo, él insiste en que no los olviden “les agradecemos su solidaridad y que sigan   acompañándonos hasta que se nos vaya el miedo porque todavía ese miedo ese susto no ha salido del cuerpo y que supongo será en unos tres o cuatro meses por lo menos”.

 

“Yo estoy con ustedes todos los días,…”

Mateo 28,20.

Esta semana pasada nos trasladamos a Pedernales, Manabí, un grupo de 14 laicos y 4 sacerdotes de diversas comunidades de Quito, para acercarles comida y agua a la parroquia de allá con destino a las familias damnificadas por el terremoto del 16-IV-2016.

            Desde la misma entrada a la ciudad se tiene la impresión de estar como en una zona de guerra, por la impresionante imagen de destrucción que se ve por todas partes; llegando más al centro de la misma, cerca de la plaza y la parroquia es todavía mayor.

            Son muchas las imágenes que se han transmitido de esta realidad, pero no hay forma de captar a través de ellas:

  • El ruido ensordecedor durante todo el día de las máquinas sacando los escombros de los edificios destruidos, de los camiones llevándoselos y regresando, de los generadores de electricidad.
  • El polvo suspendido en el aire y que lo tragamos por todas partes, que reseca las gargantas.
  • El mal olor por la descomposición de cadáveres que te sorprende por tantos lugares.
  • El horror, el terror, la absoluta impotencia, la incredulidad, la sensación de estar pasando una pesadilla de la que no se consigue despertar.

En los poquitos días que estuvimos allá, nos acercamos por grupos a los distintos barrios o sectores de la ciudad sin otra pretensión que llevarles la solidaridad y la compasión de todo el país y en concreto de nuestras comunidades, apoyándoles y dándoles una mano en las tareas de limpieza o de sacar los escombros de la casa, limpiar una capilla con algunos destrozos, acercarnos a las casas a saludar, charlar y escuchar sus historias y relatos de lo vivido en estos días, compartir el agua y en algunos casos la mesa con la familia, jugar y cantar con los niños y niñas de un albergue de familias, celebrar la eucaristía recordando y agradeciendo la vida de los familiares difuntos.

Nos hemos encontrado personas que no consiguen salir del golpe, del impacto del terremoto y se les ve apagados, silenciosos, con una enorme tristeza y permanente, casi no pueden pronunciar cuatro palabras seguidas, inexpresivos y con una actitud de “ante todo esto no se puede hacer nada, de esta no salimos”.

Sin embargo, hay muchos signos de esperanza:

  • la radio que, a pesar de que se hundió el edificio donde se encontraba, sigue emitiendo las 24 horas desde otro lugar,
  • muchas personas están regresando a la ciudad después de haber buscado refugio y tranquilidad con algunos amigos o familiares unos cuantos días,
  • ya se ven por la calle, por las veredas, no dentro de los edificios, algunos puestos de venta de carne, de pollos, de verduras y frutas, de comida,…
  • hay muchos funcionarios de diversos organismos del estado, especialmente soldados y militares,
  • ya están funcionando cuatro albergues para familias y se reparte ropa, comida y agua para las que están acampadas en la ruta o fuera de las casas con toldos o plásticos,
  • en la parroquia hay cuatro lugares de acopio y reparto de comida y agua; las tres religiosas que estaban en su casa, pegadita a la parroquia, se encuentran en los salones de la catequesis, duermen en una carpa del ejército y allá reciben las donaciones, escuchan y acompañan a las familias que van a pedir ayuda,
  • ya la semana pasada, el párroco, Denny Monserrate, comenzó en ese lugar de la catequesis y sin techo, a celebrar la eucaristía todos los días a la que van los feligreses para dar gracias por la vida de sus personas fallecidas y acompañarse unos a otros,
  • la solidaridad que permanece en todo el país, aunque haya decaído un poco; también llegan donaciones de otros países…

Pero les comparto algunas de las palabras que guardo en el corazón como las más luminosas y como Buena Noticia escuchadas en estos días:

  • la señora de la casa en la que pudimos quedarnos esos días: “toda mi familia está bien, mi casa resistió el terremoto, ¿cómo no voy a estar dando gracias a Dios continuamente y a compartir todo lo que haga falta con quienes lo necesitan?
  • Javier: “Lo mejor de mi vida, además de lo que me dieron mis padres, lo recibí en Pedernales, el amor de mi vida, Cecilia, mis dos hijos de 10 y 14 años, construir nuestra casa, mi trabajo. Le doy gracias a Dios por todo ello y voy a tratar de devolver a Pedernales todo lo que pueda como agradecimiento”. (Cecilia falleció en el terremoto).

“Dios que nos da la vida cada mañana, para algo nos salvó de la muerte, algo espera de nosotros, alguna tarea nos tiene encomendada”.

“Que ustedes estén acá nos hace sentir que no estamos solos, que Dios nos acompaña y Él nos dará la fortaleza para levantarnos y reconstruir nuestras vidas y nuestra ciudad, haciendo nosotros todo lo que esté en nuestras manos, sin dejarlo todo a que nos lo arreglen de fuera”

  • Un vecino y amigo de Javier: “En el momento del terremoto, ya no podíamos salir, nos reunimos delante de una imagen de María mi esposa, mis hijos y yo, abrazados y muy juntos. Yo solo le pedía y repetía a la Virgen que nos salvara. Paró el terremoto, nos invadió el polvo, salimos a la calle y estábamos salvados. Al rato escucho unos gritos pidiendo ayuda, era un vecino. Llamo a unos cuantos amigos y juntos pudimos sacar primero a su bebito de pocos meses que lo tenía él en brazos y después al papà que tenía una pierna rota. María nos salvó la vida.”

Todas estas y muchísimas más son historias de muerte y de resurrección, de infinito dolor crucificado y de vida nueva con el resucitado que vence la oscuridad, la noche y la impotencia con su presencia que reúne, conforta, pacífica y serena.

Tendremos que seguir acercándonos a sus protagonistas para escucharlas, para implicarnos y acompañarlos en su caminar, para reconocer que Jesús está vivo, camina con nosotros y nos dice: “Yo estoy con ustedes todos los días, en todo momento, yo siento y me com-padezco de todo lo que sufren y me implico en sus luchas y esperanzas.”

Josetxo García.

ADSIS.

 

 

 

 

Boletín No. 7: Terremoto en Ecuador

BOLETIN PRENSA

RED DE PASTORAL SOCIAL CÁRITAS ECUADOR

28 abril 2016

DESTACADOS

  • El sismo de 6,1 del día miércoles 20 de abril, ha sido la réplica más fuerte reportada hasta el momento.
  • Uno de los accesos principales a la costa, está cerrado, por el desbordamiento del río Damas, en Santo Domingo, el pasado martes.
  • Cuerpo de Ingenieros del Ejército están realizando la evaluación de las viviendas y verificando son aptas para su uso.
  • La propuesta preliminar del EA contempla acciones en 4 ejes: planes de ayuda alimentaria y nutricional, procuración de medios de vida, reconstrucción de vivienda, acompañamiento espiritual, psicológico y social, y el fortalecimiento de capacidades comunitarias.

IMPACTOS HASTA LA FECHA:

  • 659 fallecidos
  • 42 desaparecidos
  • 073 atenciones en salud
  • 788 réplicas, 6 mayores a 6 puntos.
  • 113 personas rescatadas con vida
  • Los albergues dispuestos hasta el momento están acogiendo a 29.067 personas
  • 125 casas y edificios destruidos
  • 829 Edificaciones afectadas
  • 560 escuelas dañadas

El pueblo ecuatoriano y la Red de Pastoral Social Cáritas, sigue apoyando con la recolección de kits de aseo, alimentación y medicamentos, que son distribuidos y serán distribuidos paulatinamente, asegurando permanencia, pero se hace énfasis en que sea una red de solidaridad sostenida y viable, que no disminuya.

Cáritas Española ha hecho efectivo un aporte económico para atender la emergencia, Cáritas Alemana ha ratificado el apoyo a la urgencia, con los proyectos vigentes, Noruega y Japón han desplegados sus equipos operativos para hacer viables las propuestas de atención a la emergencia a través de Cáritas Ecuador. Se firmó un convenio con GOOD NEIGHBORS, para el apoyo humanitario en Manabí, mediante la dotación{on de colchones, kits de alimentación, higiene, entre otras necesidades.

 Las donaciones se siguen haciendo efectivas desde diferentes puntos del mundo. Desde la empresa privada española nos han confirmado la donación de juguetes y  enseres de cocina y cocinetas. Con el apoyo de la Conferencia Episcopal del Ecuador, se está gestionando la recepción de 5.000 carpas para las familias que aún están instaladas fuera de sus casas y sin un techo.

Alfredo de la Fuente ha confirmado la suscripción del convenio con Almacenes TIA S.A.  para el aporte económico y en especies para apoyar la Emergencia a través de la Iglesia. La empresa privada entregará 3 millones de bloques para la reconstrucción de vivienda, que se realizará también en las zonas afectadas de Esmeraldas. Además de ello se donará USD  100.000  en alimentos para sean entregados en los sectores menos favorecidos identificados, y USD 100.000 más en bonos y tarjetas para que las familias beneficiadas puedan hacer uso de ello, contemplado que su situación, en muchos casos, sería precaria, con dificultades labores, y además con los costos de la reconstrucción.

Alfredo, desde su militancia en Manabí, agradece lo que denomina “SOLIDARIDAD HORIZONTAL” en referencia a que ha sido testigo “he visto renacer la solidaridad pueblo a pueblo, ha sido hermoso ver cómo nos hemos unido y apoyado”.

 Hace un llamado directo a la RED DE PSCE: “hay que PREPARSE PARA DESPUÉS, que nos queda de largo”, se va a requerir alimentos por algún tiempo y otros apoyos concretos y por familia. Además comenta que se está levantado la información en el campo, donde hay muchísimas necesidades y donde las instituciones aún no han llegado.

Reconstrucción anímica, afectiva, psicológica y espiritual

Tras 72 horas de ocurrido el sismo, un equipo conformado por la Pastoral Social Cáritas Ecuador (PSCE), Catholic Relief Service (CRS)  y Mercy Corps, se trasladaron a las zonas más afectadas de la provincia de Esmeraldas, Chamanga, Muisne y el cantón Pedernales de la provincia de Manabí.

Esta primera visita tuvo el objetivo de hacer un reconocimiento en la zona y una evaluación de los daños y conocer cuáles son las necesidades más urgentes de la gente, comenta Gabriela Mera, responsable del área de Gestión de Riesgos de la PSCE, quien sostiene que lo más se necesita es: agua, alimentos, kits de aseo personal y obviamente poco a poco la reconstrucción de sus viviendas.

El acompañamiento psicosocial y espiritual para las comunidad en estos momentos de dolor, es básica y vamos a trabajar con la población de las zonas afectadas, nos dice Gabriela Mera.

Sin embargo a la pregunta de cómo realizar un trabajo de reconstrucción en la parte anímica, afectiva, psicológica y espiritual, ella sostiene que la iglesia tiene una estructura sólida nacional y la confianza que tiene la gente.

“Muchas personas no tiene mucho interés en conversar de su realidad y de lo que ha pasado, pero si usted se acerca y le dice que somos de la iglesia que queremos acompañar y brindar ayuda social, ahí la gente es más permisiva y se acerca y encuentra como cierto consuelo de la iglesia en los lugares”.

Durante el diálogo que mantuvimos con Gabriela Mera, confeso que al entrar al cantón pedernales fue inevitable que se derramen lágrimas, porque tuvo la oportunidad de conocerla antes de la tragedia como la ciudad turística y hotelera.

“Verla ahora una ciudad devastada la comparo con una zona de guerra es como cuando uno ve en la televisión los bombardeos es exactamente así y lo que más duele es ver a la gente que no tiene un horizonte, camina y paródijicamente se distrae con la movilización de los escombros. Da mucho dolor e impotencia y las ganas de hacer algo urgente, es triste y no hay palabras de consuelo para la gente lamentablemente”.

El trabajo de la iglesia de hoy en adelante se va iniciar en coordinación con las pastorales sociales de las dos provincias, tanto de la Arquidiócesis de Portoviejo y el Vicariato de Esmeraldas, con ellos se va a encontrar el mecanismo de acercamiento con la comunidad, destaca Gabriela Mera, quien manifiesta que el voluntariado es muy importante, hay gente que está interesada en acompañar y ventajosamente las dos jurisdicciones tienen experiencia y un buen contingente de voluntarias y voluntarios.

“Como alguna vez escuche a los voluntarios que en algún momento el desastre de ellos tomarlo como propio, vivir su dolor, y hacerle sentir que ese desastre sea tomado como una oportunidad, y que sea una oportunidad de crecer y que son ellos los únicos responsables del crecimiento, repotenciación y renacimiento de sus poblaciones”.

Pañuelo de Dios para secar lágrimas

COMUNICADO

Red de Pastoral Social Cáritas Ecuador

28 abril 2016

Pañuelo de Dios para secar lágrimas

 Después vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar ya no existe más. 2 Vi la Ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo y venía de Dios, embellecida como una novia preparada para recibir a su esposo. 3 Y oí una voz potente que decía desde el trono: «Esta es la morada de Dios entre los hombres: Él habitará con ellos, y ellos serán su pueblo; Dios mismo  estará con ellos y será su Dios. 4 Él secará todas sus lágrimas, y no habrá más muerte, ni pena, ni queja, ni dolor, porque todo lo de antes pasó».

5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: «Yo hago nuevas todas las cosas». (Ap 21, 1-5ª)

Las lecturas del domingo pasado resuenan con mucha fuerza en estos momentos de sufrimiento.

Muchas personas están llorando, viven situaciones de duelo y dolor por haber perdido seres queridos, casa, trabajo, seguridad y puntos referencias para sus vidas. Escuchar (en la lectura del Apocalipsis)  que el Señor enjugará las lágrimas y no habrá ni gemidos ni penas nos da esperanza. No es un Dios que goza del sufrimiento de sus hijos, sino más bien sufre con nosotros, comparte todo dolor de la humanidad. Dios habitará en Muisne, Pedernales, Jama, Portoviejo, Manta, pondrá su morada (algunas traducciones dicen: “acampará”) en medio de nuestro pueblo sufrido.

Algunos podrían pensar: ¿Cómo va Dios a enjugar tantas lágrimas? ¿Cómo va a impedir que la desesperación se apodere de los/as hermanos/as afectados/as?

El evangelio nos da la respuesta:

34 «Les doy un mandamiento nuevo: que se amen los unos a los otros, como yo los he amado; 35 y por este amor todos reconocerán que ustedes son mis discípulos». (Jn 13, 34-35)

El Señor nos pide difundir en el mundo su mismo amor. El Amor que experimentamos en nuestra oración, el Amor que Dios nos da y nos llena de paz, el Amor de Jesús es lo que nos distingue de los demás. El pañuelo de Dios para secar las lágrimas de los/as hermanos/as que sufren somos nosotros la Iglesia.

Dios enjuga lágrimas en este terremoto con nuestra solidaridad, con nuestra presencia hermana.

Todo el mundo verá que hay un Dios en la tierra y que se preocupa por los que sufren, mirando la obra solidaria de Su cuerpo en la tierra que somos la Iglesia.

Estamos llamados a no dejar solos a los que sufren y a ser “transparencia” del Amor de Dios para ellos.

El Señor quiere que le ayudemos a construir no sólo un cielo, sino también una tierra nueva: una historia renovada.

“Tragedia de esperanza, de amor y de misericordia”

La tragedia que acaba de vivir el Ecuador, debe convertirse en una “tragedia de esperanza, de amor y de misericordia, así lo manifiesta el sacerdote Paulino Néstor Iván Bedoya, quién vive en el Ecuador cerca de 12 años y que tuvo la oportunidad de vivir 5 de ellos en la provincia de Manabí, donde fue director de Radio Católica Manabí. Con él mantuvimos una entrevista en radio Católica Nacional, en el programa de la Casa Grande.

 “Estuve viviendo en Manabí 5 años, trabajando en la Radio Católica Manabí cuando tenía también pues digamos su sede propia tenía un trabajo más autónomo propio para Manabí que se inició con monseñor José Mario Ruíz con la radio católica allí y después se continuó con el actual Arzobispo de Portoviejo Mos. Lorenzo Voltolini, estuvimos ahí trabajando juntos”.

“Para los que vivimos en Manabí para los que trabajamos en la iglesia manabita, es un dolor muy grande, y yo pienso que los que estuvimos y tuvimos la gracia de estar ahí compartiendo con la gente sabemos el dolor de este pueblo por esta tragedia tan grande”.

“Pero a la vez también hay una gran esperanza, y con las personas amigas y amigos que deje en Manabí, los he llamado y hablado  a lo largo de esta semana con ellas y ellos, a mí me fortalece porque escuchar a manabitas, amigos míos que me expresan: perdí la casa, se me vino todo abajo, pero tengo lo más importante: es que mi Dios me presto la vida,   le presto la vida a mi mujer a mis hijos estamos vivos y eso es lo más importante y vamos a salir adelante”.

“Esa fuerza manabita del hombre y de la mujer manaba que es una mujer muy impulsadora muy echada pa delante en nuestra tierra, no hay duda que con esas palabras y con ese espíritu y con esa esperanza este pueblo se pone en pie, no hay duda”.

“Lo que tenemos que hacer nosotros trabajando en la iglesia y todos los demás de las demás provincias del Ecuador es fortalecer, a que ese ánimo y ese espíritu propio del manaba no se decaiga y ese es el compromiso del Ecuador apoya, motivar con hechos muy concretos el espíritu manabita”.

“Lo más difícil puede comenzar ya dentro de unos meses no sé si en unas semanas, cuando ya pase todo este boom, este calor de esta euforia de lo que sucedió y nos olvidemos que los manabitas las personas que se vieron afectadas en la provincia de Esmeraldas pues ya se nos olvide”.

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“Yo pienso que eso sí sería una falta por decir nosotros los sacerdotes un pecado grave en nuestra iglesia olvidarnos que el otro existe en este año santo, en este año jubilar que está dedicado a la misericordia y me perdonan una  expresión no sé si ustedes amigos oyentes amigos de esta radio, Myriam y  Alfonso pero bienvenido 2016 para el Ecuador  porque esto nos obliga a todos a vivir el año de la misericordia,  no hay disculpa para ningún ecuatoriano que diga no pude cumplir el año jubilar, el año santo”.

“El año jubilar se va a cumplir y se va a ganar el año santo comprometiéndonos con el apoyo así sea moral espiritual sino lo podemos materialmente con los manabitas con los de esmeraldas y apoyando incondicionalmente esta fuerza, ahí nos ganaremos el año jubilar y ahí podríamos decir que la voz del papa Francisco al invitarnos a vivir el año de la misericordia, es que obligatoriamente lo tenemos que hacer como pueblo creyente, sino lo hacemos será una farsa. Pero tenemos razones abundantes para decir que iniciamos a vivir el año de la misericordia con esta esta tragedia que se tiene que convertir en una tragedia de esperanza, de amor y de misericordia y que podamos decir que nos ganamos el año jubilar”.

“El año jubilar no se gana con un padre nuestro y tres aves marías, el año jubilar, el año santo no se gana con la visita a un santuario solamente, el año santo para el pueblo ecuatoriano se gana con ese compromiso humano y espiritual con personas muy concretas que necesita una voz de aliento un apoyo espiritual, moral y económico por supuesto para resurgir, porque todos sabemos muy bien y yo también viví una tragedia en mi pueblo  que fue de un tamaño mayor, la tragedia de Armenia sumaban casi 2000 muertos un 25 de enero de 1999 un terremoto que azoto fuertemente  el eje cafetero del corazón de Colombia y fue muy difícil y allí la fuerza espiritual y el valor de esta gente hoy se cuenta otra realidad, salieron adelante”.

“Queridos manabitas que los llevo en el corazón y esmeraldeños les digo que hay pueblos que han vivido tragedias peores y salieron adelante ustedes pueden salir adelante con la gracia de Dios, no se vayan echar para atrás no se vayan a deprimir sino ponernos en pie, han habido tragedias perores y ha habido problemas mayores en los pueblos que hoy están en pie ustedes no puede ser los de menos”.

Imágen: El Universal.com.co