Conmueve el dolor de la contaminación en la selva ecuatoriana

Los 40 caminantes que salieron el lunes desde El Reventador hacia Lumbaqui fueron testigos de la contaminación y dolor que sufre la selva amazónica. En los 30 kilómetros de caminata varios trabajos se realizaban para recoger el combustible derramado por un tanque de la generadora eléctrica Termopichincha, que se volcó hace un año. Además, se pudo observar en medio del verdor sus montañas y cascadas, amplias zonas taladas y trabajos de construcción de la Hidroeléctrica Coca Codo Sinclair. Para los caminantes Jorge, misionero capuchino de Cuenca, Pedro, de la Pastoral Juvenil de Playas del Guayas, y Marta de Portoviejo, esta realidad tocó su corazón con fuerza y renovó su convicción de Defender la Amazonía, defender la vida.

«No queremos inversión si es para la destrucción, «Con Alejandro e Inés, a defender la Vida», «Vida quiero muerte NO», son algunas de las consignas con las que los caminantes recorren con profunda fuerza y fe los 380 km de Quito a Coca. Este martes ya llegaron a Sevilla, un pueblo de la Provincia de Sucumbíos. Para Txarly Azcona, Alejandro e Inés inspiran esta Caminata porque ellos fueron capaces de dar la vida por la de los huaorani, por los no contactados; pero cada caminante vive su proceso interior, «la caminata, dice, es para salir de uno mismo, para ver la realidad del mundo.»