Los cirios del Monasterio de Santa María del Paraíso pueden decorar tus celebraciones litúrgicas
Los monjes hemos optado por la vida cisterciense porque un día notamos que el carisma nos aportaba una novedad vital: al amparo de la Comunidad monástica advertimos cómo el Señor recreaba nuestro interior, nos sanaba, hacía de nosotros “algo nuevo”, no de cualquier manera, sino algo nuevo “según Dios”; porque sólo de ahí brota la paz y la plenitud que podamos transparentar y que tanto enamora al espíritu del hombre actual.
