La lepra o hansen, como se la conoce actualmente, es una enfermedad infecciosa crónica causada por Mycobacterium leprae, un bacilo acidorresistente con forma de curva, que afecta principalmente a la piel, los nervios periféricos, la mucosa de las vías respiratorias altas y los ojos. El hansen es una enfermedad curable, siempre y cuando sea tratada dentro de las primeras fases, llegando a evitar incluso algún problema de discapacidad. las personas que padecen de esta enfermedad son discriminadas e incluso olvidadas por sus familiares.
Cuando escuchamos la palabra lepra, posiblemente nos recuerde algo muy antiguo, ya superado; otras personas podrán relacionar la lepra con la Santa Biblia. Y podemos llegar más lejos, remontarnos a los 2.600 años antes de Cristo: en Egipto ya se conocía esta enfermedad y existían varias formas de curarla.
Pero volvamos a la Biblia: Ella nos da testimonio de varias personas enfermas de este mal: María, la hermana de Moisés; Naamán, general del ejército sirio; Giezi, un criado de Eliseo; Uzías, rey en Jerusalén. Mateo nos narra que Jesús curó a un leproso (8:14-4), y más grande fue la sanación que hizo el Maestro cuando cura a 10 enfermos de lepra, y sólo uno de ellos, el samaritano, volvió para agradecerle a Jesús por haber aliviado su mal (Lucas 17:11-19).
Salgamos del pasado, porque la lepra existe aún. Aquí, en Babahoyo, existe la enfermedad. Afortunadamente hay personas que se dedican a cuidar a quienes padecen de lepra. La Hna. Luz Nelly Mejía, de la comunidad de los Sagrados Corazones de Jesús y María, es colombiana y trabaja aquí, con nuestra gente de Los Ríos. Apoyada por otras hermanas y por un grupo voluntario, acompaña y alivia el sufrimiento de las personas contagiadas de lepra.