La tendencia es no enseñarnos a perder
La cultura de masas es triunfalista. Intencionalmente olvida la derrota; sólo se ocupa del triunfo. El perder tiene muchas caras. Una de ellas el 2 a 1 en el alargue, a segundos de arrancarle el empate a los suizos. Todo se vino abajo. Los únicos que ganan son los medios. Porque sus comentaristas y especialistas se encargan rapidito de explicarnos la derrota y e infaliblemente identificar a los culpables. Sólo se libra la hinchada, “… que se ha portado de maravilla”. Todos, o casi todos los demás, tienen la culpa, “… ya lo veníamos diciendo hace rato”. ¡¿Cuándo?!
La cultura de masas reconfigura rápidamente la IMAGEN: “Hay que mantener la fe, todavía hay chance, hay que ganar los dos partidos que vienen; tal vez necesitemos un “milagro”. Y muy probablemente haya gente que le pida al Señor que se nos dé el “milagro”, “…para bien y alegría de todo el país”. ¡Ay, Dios! Nos imaginamos a la gente de Honduras haciendo lo mismo, o sea, rezándole a Él para que les dé el mismo “milagro”.



