Es el mensaje que propone el papa Francisco para celebrar la XXXI Jornada Mundial del Enfermo, que se recuerda cada 11 de febrero a nivel mundial. Esta fecha fue instituída el 13 de mayo de 1992 por el Papa Juan Pablo II. Desde ese momento cada año este día simboliza la voluntad de ponerse al servicio del otro, del prójimo, para ayudarlo y acompañarlo en su padecimiento.
En el marco de la jornada mundial del enfermo celebrada el pasado 11 de febrero de 2017 se realizaron varias actividades por parte de la pastoral de la Salud, parte importante de la Pastoral Social Caritas Ecuador.
El pasado viernes 10 de febrero varios sacerdotes parte de la diócesis de Loja visitaron hospitales y clínicas con el objetivo de atender confesiones y suministrar el sacramento de unción de los enfermos.
Seguido de esto se realizó la celebración de la eucaristía la cual contó con la participación de más de 300 personas entre enfermos, voluntarios,familiares y personal de apoyo de la Pastoral de la Salud.
Mons. Alfredo Espinoza,Obispo de Loja, fué quien presidió la Eucaristía en compañía de 6 sacerdotes y seminaristas. Dentro de la homilía celebrada por Mons. Espinoza manifestó que se mostraba muy agradecido por la presencia y participación activa de los sacerdotes concelebrantes, de la Hna. Ruth Segarra coordinadora nacional de la pastoral de la salud, enfermos, voluntarios y demás participantes.
De la misma manera Mons. Alfredo Espinoza recalcó varias ideas clave sobre la Jornada Mundial de Enfermo «Atender al enfermo como una persona, no como una cosa, con amor que se convierte en un gesto de ternura» e invitó a los enfermos a «ofrecer el dolor y enfermedad por el bien de la Iglesia;les conforto para que el amor de Dios les de fortaleza tanto a los enfermos como a sus familiares».
Despues de la homilía se realizó el acto de unción de los enfermos presentes por parte del Obispo y sacerdotes; para terminar la celebración se desarrolló un programa especial con la colaboracion dela prefectura de Loja.
Este sábado tuvimos como invitados especiales en La Casa Grande al P. Euclides Carrillo que, desde Santo Domingo de los Tsháchilas, dirige el Centro de Recuperación Nutricional, en donde se brinda atención a niñas, niños, madres y familiares de pequeños con problemas nutricionales. El Centro enseña a las madres cómo alimentar mejor a sus hijos y los acompaña día a día en su crecimiento. Ya son 17 años, desde que comenzó a trabajar el Centro, y la gran satisfacción del P. Euclides es el haber salvado la vida de muchas niñas y niños: son más de 20.000 las criaturas atendidas, muchas de ellas nacidas de madres muy jóvenes.