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Mensaje Papa Francisco Jornada mundial de la Paz 1 enero 2017

Mensaje del Santo Padre Francisco

Jornada mundial de la Paz 1 enero 2017

«La no violencia: estilo de una política para la paz»

  1. Al comienzo de este nuevo año formulo mis más sinceros deseos de paz para los pueblos y para las naciones del mundo, para los Jefes de Estado y de Gobierno, así como para los responsables de las comunidades religiosas y de los diversos sectores de la sociedad civil.

Deseo la paz a cada hombre, mujer, niño y niña, a la vez que rezo para que la imagen y semejanza de Dios en cada persona nos permita reconocernos unos a otros como dones sagrados dotados de una inmensa dignidad. Especialmente en las situaciones de conflicto, respetemos su «dignidad más profunda»1 y hagamos de la no violencia activa nuestro estilo de vida.

Este es el Mensaje para la 50 Jornada Mundial de la Paz. En el primero, el beato Papa Pablo VI se dirigió, no sólo a los católicos sino a todos los pueblos, con palabras inequívocas: «Ha aparecido finalmente con mucha claridad que la paz es la línea única y verdadera del progreso humano (no las tensiones de nacionalismos ambiciosos, ni las conquistas violentas, ni las represiones portadoras de un falso orden civil)».

Advirtió del «peligro de creer que las controversias internacionales no se pueden resolver por los caminos de la razón, es decir de las negociaciones fundadas en el derecho, la justicia, la equidad, sino sólo por los de las fuerzas espantosas y mortíferas».

Por el contrario, citando Pacem in terris de su predecesor san Juan XXIII, exaltaba «el sentido y el amor de la paz fundada sobre la verdad, sobre la justicia, sobre la libertad, sobre el amor».2 Impresiona la actualidad de estas palabras, que hoy son igualmente importantes y urgentes como hace cincuenta años.

En esta ocasión deseo reflexionar sobre la no violencia como un estilo de política para la paz, y pido a Dios que se conformen a la no violencia nuestros sentimientos y valores personales más profundos.

Que la caridad y la no violencia guíen el modo de tratarnos en las relaciones  interpersonales, sociales e internacionales. Cuando las víctimas de la violencia vencen la tentación de la venganza, se convierten en los protagonistas más creíbles en los procesos no violentos de construcción de la paz.

Que la no violencia se trasforme, desde el nivel local y cotidiano hasta el orden mundial, en el estilo característico de nuestras decisiones, de nuestras relaciones, de nuestras acciones y de la política en todas sus formas.

Un mundo fragmentado

  1. El siglo pasado fue devastado por dos horribles guerras mundiales, conoció la amenaza de la guerra nuclear y un gran número de nuevos conflictos, pero hoy lamentablemente estamos ante una terrible guerra mundial por partes.

No es fácil saber si el mundo actualmente es más o menos violento de lo que fue en el pasado, ni si los modernos medios de comunicación y la movilidad que caracteriza nuestra época nos hace más conscientes de la violencia o más habituados a ella.

En cualquier caso, esta violencia que se comete «por partes», en modos y niveles diversos, provoca un enorme sufrimiento que conocemos bien: guerras en diferentes países y continentes; terrorismo, criminalidad y ataques armados impredecibles; abusos contra los emigrantes y las víctimas de la trata; devastación del medio ambiente. ¿Con qué fin?

La violencia, ¿permite alcanzar objetivos de valor duradero? Todo lo que obtiene, ¿no se reduce a desencadenar represalias y espirales de conflicto letales que benefician sólo a algunos «señores de la guerra»?

La violencia no es la solución para nuestro mundo fragmentado. Responder con violencia a la violencia lleva, en el mejor de los casos, a la emigración forzada y a un enorme sufrimiento, ya que las grandes cantidades de recursos que se destinan a fines militares son sustraídas de las necesidades cotidianas de los jóvenes, de las familias en dificultad, de los ancianos, de los enfermos, de la gran mayoría de los habitantes del mundo. En el peor de los casos, lleva a la muerte física y espiritual de muchos, si no es de todos.

La Buena Noticia

  1. También Jesús vivió en tiempos de violencia. Él enseñó que el verdadero campo de batalla, en el que se enfrentan la violencia y la paz, es el corazón humano: «Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos» (Mc 7,21). Pero el mensaje de Cristo, ante esta realidad, ofrece una respuesta radicalmente positiva: él predicó incansablemente el amor incondicional de Dios que acoge y perdona, y enseñó a sus discípulos a amar a los enemigos (cf. Mt 5,44) y a poner la otra mejilla (cf. Mt 5,39).

Cuando impidió que la adúltera fuera lapidada por sus acusadores (cf. Jn 8,1-11) y cuando, la noche antes de morir, dijo a Pedro que envainara la espada (cf. Mt 26,52), Jesús trazó el camino de la no violencia, que siguió hasta el final, hasta la cruz, mediante la cual construyó la paz y destruyó la enemistad (cf. Ef 2,14-16).

Por esto, quien acoge la Buena Noticia de Jesús reconoce su propia violencia y se deja curar por la misericordia de Dios, convirtiéndose a su vez en instrumento de reconciliación, según la exhortación de san Francisco de Asís: «Que la paz que anunciáis de palabra la tengáis, y en mayor medida, en vuestros corazones».3

Ser hoy verdaderos discípulos de Jesús significa también aceptar su propuesta de la no violencia. Esta —como ha afirmado mi predecesor Benedicto XVI— «es realista, porque tiene en cuenta que en el mundo hay demasiada violencia, demasiada injusticia y, por tanto, sólo se puede superar esta situación contraponiendo un plus de amor, un plus de bondad. Este “plus” viene de Dios».4

Y añadía con fuerza: «para los cristianos la no violencia no es un mero comportamiento táctico, sino más bien un modo de ser de la persona, la actitud de quien está tan convencido del amor de Dios y de su poder, que no tiene miedo de afrontar el mal únicamente con las armas del amor y de la verdad. El amor a los enemigos constituye el núcleo de la “revolución cristiana”».5

Precisamente, el evangelio del amad a vuestros enemigos (cf. Lc 6,27) es considerado como «la carta magna de la no violencia cristiana», que no se debe entender como un «rendirse ante el mal […], sino en responder al mal con el bien (cf. Rm 12,17-21), rompiendo de este modo la cadena de la injusticia».6

Más fuerte que la violencia

  1. Muchas veces la no violencia se entiende como rendición, desinterés y pasividad, pero en realidad no es así. Cuando laMadre Teresarecibió el premio Nobel de la Paz, en 1979, declaró claramente su mensaje de la no violencia activa: «En nuestras familias no tenemos necesidad de bombas y armas, de destruir para traer la paz, sino de vivir unidos, amándonos unos a otros […]. Y entonces seremos capaces de superar todo el mal que hay en el mundo».7 Porque la fuerza de las armas es engañosa. «Mientras los traficantes de armas hacen su trabajo, hay pobres constructores de paz que dan la vida sólo por ayudar a una persona, a otra, a otra»; para estos constructores de la paz, Madre Teresa es «un símbolo, un icono de nuestros tiempos».8

En el pasado mes de septiembre tuve la gran alegría de proclamarla santa. He elogiado su disponibilidad hacia todos por medio de «la acogida y la defensa de la vida humana, tanto de la no nacida como de la abandonada y descartada […]. Se ha inclinado sobre las personas desfallecidas, que mueren abandonadas al borde de las calles, reconociendo la dignidad que Dios les había dado; ha hecho sentir su voz a los poderosos de la tierra, para que reconocieran sus culpas ante los crímenes —¡ante los crímenes!— de la pobreza creada por ellos mismos».9

Como respuesta —y en esto representa a miles, más aún, a millones de personas—, su misión es salir al encuentro de las víctimas con generosidad y dedicación, tocando y vendando los cuerpos heridos, curando las vidas rotas. La no violencia practicada con decisión y coherencia ha producido resultados impresionantes.

No se olvidarán nunca los éxitos obtenidos por Mahatma Gandhi y Khan Abdul Ghaffar Khan en la liberación de la India, y de Martin Luther King Jr. contra la discriminación racial. En especial, las mujeres son frecuentemente líderes de la no violencia, como, por ejemplo, Leymah Gbowee y miles de mujeres liberianas, que han organizado encuentros de oración y protesta no violenta (pray-ins), obteniendo negociaciones de alto nivel para la conclusión de la segunda guerra civil en Liberia.

No podemos olvidar el decenio crucial que se concluyó con la caída de los regímenes comunistas en Europa. Las comunidades cristianas han contribuido con su oración insistente y su acción valiente. Ha tenido una influencia especial el ministerio y el magisterio de san Juan Pablo II.

En la encíclica Centesimus annus (1991), mi predecesor, reflexionando sobre los sucesos de 1989, puso en evidencia que un cambio crucial en la vida de los pueblos, de las naciones y de los estados se realiza «a través de una lucha pacífica, que emplea solamente las armas de la verdad y de la justicia».10 Este itinerario de transición política hacia la paz ha sido posible, en parte, «por el compromiso no violento de hombres que, resistiéndose siempre a ceder al poder de la fuerza, han sabido encontrar, una y otra vez, formas eficaces para dar testimonio de la verdad».

Y concluía: «Ojalá los hombres aprendan a luchar por la justicia sin violencia, renunciando a la lucha de clases en las controversias internas, así como a la guerra en las internacionales».11

La Iglesia se ha comprometido en el desarrollo de estrategias no violentas para la promoción de la paz en muchos países, implicando incluso a los actores más violentos en un mayor esfuerzo para construir una paz justa y duradera.

Este compromiso en favor de las víctimas de la injusticia y de la violencia no es un patrimonio exclusivo de la Iglesia Católica, sino que es propio de muchas tradiciones religiosas, para las que «la compasión y la no violencia son esenciales e indican el camino de la vida».12 Lo reafirmo con fuerza: «Ninguna religión es terrorista».13 La violencia es una profanación del nombre de Dios.14

No nos cansemos nunca de repetirlo: «Nunca se puede usar el nombre de Dios para justificar la violencia. Sólo la paz es santa. Sólo la paz es santa, no la guerra».15

La raíz doméstica de una política no violenta

  1. Si el origen del que brota la violencia está en el corazón de los hombres, entonces es fundamental recorrer el sendero de la no violencia en primer lugar en el seno de lafamilia. Es parte de aquella alegría que presenté, en marzo pasado, en la Exhortación apostólica Amoris laetitia, como conclusión de los dos años de reflexión de la Iglesia sobre elmatrimonio y la familia.

La familia es el espacio indispensable en el que los cónyuges, padres e hijos, hermanos y hermanas aprenden a comunicarse y a cuidarse unos a otros de modo desinteresado, y donde los desacuerdos o incluso los conflictos deben ser superados no con la fuerza, sino con el diálogo, el respeto, la búsqueda del bien del otro, la misericordia y el perdón.16

Desde el seno de la familia, la alegría se propaga al mundo y se irradia a toda la sociedad.17 Por otra parte, una ética de fraternidad y de coexistencia pacífica entre las personas y entre los pueblos no puede basarse sobre la lógica del miedo, de la violencia y de la cerrazón, sino sobre la responsabilidad, el respeto y el diálogo sincero.

En este sentido, hago un llamamiento a favor del desarme, como también de la prohibición y abolición de las armas nucleares: la disuasión nuclear y la amenaza cierta de la destrucción recíproca, no pueden servir de base a este tipo de ética.18

Con la misma urgencia suplico que se detenga la violencia doméstica y los abusos a mujeres y niños. El Jubileo de la Misericordia, concluido el pasado mes de noviembre, nos ha invitado a mirar dentro de nuestro corazón y a dejar que entre en él la misericordia de Dios.

El año jubilar nos ha hecho tomar conciencia del gran número y variedad de personas y de grupos sociales que son tratados con indiferencia, que son víctimas de injusticia y sufren violencia. Ellos forman parte de nuestra «familia», son nuestros hermanos y hermanas. Por esto, las políticas de no violencia deben comenzar dentro de los muros de casa para después extenderse a toda la familia humana.

«El ejemplo de santa Teresa de Lisieux nos invita a la práctica del pequeño camino del amor, a no perder la oportunidad de una palabra amable, de una sonrisa, de cualquier pequeño gesto que siembre paz y amistad. Una ecología integral también está hecha de simples gestos cotidianos donde rompemos la lógica de la violencia, del  aprovechamiento, del egoísmo».19

Mi llamamiento

  1. La construcción de la paz mediante la no violencia activa es un elemento necesario y coherente del continuo esfuerzo de la Iglesia para limitar el uso de la fuerza por medio de las normas morales, a través de su participación en las instituciones internacionales y gracias también a la aportación competente de tantos cristianos en la elaboración de normativas a todos los niveles. Jesús mismo nos ofrece un «manual» de esta estrategia de construcción de la paz en el así llamado Discurso de la montaña.

Las ocho bienaventuranzas (cf. Mt 5,3-10) trazan el perfil de la persona que podemos definir bienaventurada, buena y auténtica. Bienaventurados los mansos —dice Jesús—, los misericordiosos, los que trabajan por la paz, y los puros de corazón, los que tienen hambre y sed de la justicia.

Esto es también un programa y un desafío para los líderes políticos y religiosos, para los responsables de las instituciones internacionales y los dirigentes de las empresas y de los medios de comunicación de todo el mundo: aplicar las bienaventuranzas en el desempeño de sus propias responsabilidades.

Es el desafío de construir la sociedad, la comunidad o la empresa, de la que son responsables, con el estilo de los trabajadores por la paz; de dar muestras de misericordia, rechazando descartar a las personas, dañar el ambiente y querer vencer a cualquier precio. Esto exige estar dispuestos a «aceptar sufrir el conflicto, resolverlo y transformarlo en el eslabón de un nuevo proceso».20

Trabajar de este modo significa elegir la solidaridad como estilo para realizar la historia y construir la amistad social.

La no violencia activa es una manera de mostrar verdaderamente cómo, de verdad, la unidad es más importante y fecunda que el conflicto. Todo en el mundo está íntimamente interconectado.21

Puede suceder que las diferencias generen choques: afrontémoslos de forma constructiva y no violenta, de manera que «las tensiones y los opuestos [puedan] alcanzar una unidad pluriforme que engendra nueva vida», conservando «las virtualidades valiosas de las polaridades en pugna».22

La Iglesia Católica acompañará todo tentativo de construcción de la paz también con la no violencia activa y creativa. El 1 de enero de 2017 comenzará su andadura el nuevo Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, que ayudará a la Iglesia a promover, con creciente eficacia, «los inconmensurables bienes de la justicia, la paz y la protección de la creación» y de la solicitud hacia los emigrantes, «los necesitados, los enfermos y los excluidos, los marginados y las víctimas de los conflictos armados y de las catástrofes naturales, los encarcelados, los desempleados y las víctimas de cualquier forma de esclavitud y de tortura».23

En conclusión

  1. Como es tradición, firmo este Mensaje el 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María. María es Reina de la Paz. En el Nacimiento de su Hijo, los ángeles glorificaban a Dios deseando paz en la tierra a los hombres y mujeres de buena voluntad (cf. Lc 2,14).

Pidamos a la Virgen que sea ella quien nos guíe. «Todos deseamos la paz; muchas personas la construyen cada día con pequeños gestos; muchos sufren y soportan pacientemente la fatiga de intentar edificarla».24

En el 2017, comprometámonos con nuestra oración y acción a ser personas que aparten de su corazón, de sus palabras y de sus gestos la violencia, y a construir comunidades no violentas, que cuiden de la casa común. «Nada es imposible si nos dirigimos a Dios con nuestra oración. Todos podemos ser artesanos de la paz».25

Vaticano, 8 de diciembre de 2016

Francisco

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Notas

1 Exhort. ap. Evangelii gaudium, 228.

2 Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1968.

3 «Leyenda de los tres compañeros»: Fonti Francescane, n. 1469.

4 Angelus (18 febrero 2007).

5 Ibíd.

6 Ibíd.

7 Discurso al recibir el Premio Nobel de la Paz (11 diciembre 1979).

8 Homilía en Santa Marta, «El camino de la paz» (19 noviembre 2015).

9 Homilía en la canonización de la beata Madre Teresa de Calcuta (4 septiembre 2016).

10 N. 23.

11 Ibíd.

12 Discurso, Audiencia interreligiosa (3 noviembre 2016).

13 Discurso a los participantes al tercer Encuentro Mundial de los Movimientos Populares (5 noviembre 2016).

14 Cf. Discurso en el Encuentro interreligioso con el Jeque de los musulmanes del Cáucaso y con representantes de las demás comunidades religiosas del país, Bakú (2 octubre 2016).

15 Discurso, Asís (20 septiembre 2016).

16 Cf. Exhort. ap. postsin. Amoris laetitia, 90-130.

17 Ibíd., 133.194.234.

18 Cf. Mensaje con ocasión de la Conferencia sobre el impacto humanitario de las armas atómicas (7 diciembre 2014).

19 Carta Enc. Laudato si’, 230.

20 Exhort. ap. Evangelii gaudium, 227.

21 Cf. Carta Enc. Laudato si’, 16.117.138.

22 Exhort. ap. Evangelii gaudium, 228.

23 Carta apostólica en forma de «Motu Proprio» con la que se instituye el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral (17 agosto 2016).

24 Regina Coeli, Belén (25 mayo 2014).

25 Llamamiento, Asís (20 septiembre 2016).

Fuente.

Galería Fotográfica Segunda Asamblea Cáritas Parroquiales Zona Costa

Por P. Euclides Carrillo
Director Ejecutivo

«Mi agradecimiento por el magnifico apoyo de los responsables de la Zona Costa (Arq. de Portoviejo, Arq. de Guayaquil, Diocesis de Babahoyo, San Jacinto de Yaguachi, Vicariato apostolico de Esmeraldas y Galapagos) y de CARITAS ECUADOR por todo el buen apoyo en la II asamblea de Caritas Zona Costa realizada en la Ciudad de Santo Domingo de los Colorados. Creo que ha sido un momento de mucha GRACIA para el fortalecimiento de nuestras Cáritas Parroquiales.

Agradecimiento a los Señores Obispos Mons. Lorenzo Voltolini, a Mons. Bertran por el acompañamiento y a todos quienes de otras formas han colaborado para que el evento sea un éxito.»

A continuación compartimos varios momentos vividos durante la jornada.

Monseñor Giovanni Mauricio Paz Hurtado nuevo Obispo de Latacunga

Comunicado de Prensa

Quito, 30 de noviembre de 2016

La Conferencia Episcopal Ecuatoriana tiene el honor de comunicar que el Santo Padre Francisco ha nombrado Obispo de Latacunga, al Rev.do Monseñor Giovanni Mauricio Paz Hurtado, actual Párroco de «La Dolorosa» y Vicario General de Ibarra.

El Rev.do Monseñor Giovanni Mauricio Paz Hurtado nació en Cotacachi, Provincia de Imbabura, el 30 de noviembre de 1962.

Realizó sus estudios primarios en la escuela «Seis de Julio» en Cotacachi, y los secundarios en el Colegio «Sánchez y Cifuentes» en Ibarra.

Realizó sus estudios de Filosofía y Teología en el Seminario Mayor Diocesano «Nuestra Señora de La Esperanza», en Ibarra.

Fue ordenado sacerdote el 29 de junio de 1988, por S.E. Mons. Luis Oswaldo Pérez Calderón, para la Diócesis de Ibarra.

A lo largo de su ministerio sacerdotal, el Rev.do Monseñor Giovanni Mauricio Paz Hurtado, ha desempeñado los siguientes cargos:

  • 1988-1989: Párroco de Selva Alegre y García Moreno (Diócesis de Ibarra)
  • 1989-1992: Párroco de Apuela, Peñaherrera, Cuellaje y Plaza Gutiérrez (Diócesis de Ibarra)
  • 1992-1996: Párroco de Peñaherrera y Cuellaje (Diócesis de Ibarra)
  • 1997-2000: Párroco de Aguada de Pasajeros (Diócesis de Cienfuegos, Cuba)
  • 2000-2006: Párroco de San Francisco de Paula en Trinidad (Diócesis de Cienfuegos, Cuba)
  • 2000-2006: Coordinador de la Comisión para las Misiones de la Diócesis de Cienfuegos (Cuba)
  • 2006-2012: Párroco de San Vicente Ferrer en Otavalo (Diócesis de Ibarra)
  • 2011-2012: Pro-Vicario General (Diócesis de Ibarra)
  • 2012-2016: Párroco de la Basílica «La Dolorosa» (Diócesis de Ibarra)
  • 2012-2016: Vicario General (Diócesis de Ibarra)
  • 2012-2016: Profesor de Misionología en el Seminario Mayor Diocesano «Nuestra Señora de la Esperanza» (Ibarra)

SECRETARÍA GENERAL

CONFERENCIA EPISCOPAL ECUATORIANA

Carta Apostólica al concluir el Jubileo Extraordinario de la Misericordia

Carta Apostólica Del Santo Padre Francisco

Al concluir el Jubileo Extraordinario de la Misericordia

21.11.2016

“Misericordia et misera”

FRANCISCO a cuantos leerán esta Carta Apostólica misericordia y Paz

Misericordia et misera son las dos palabras que san Agustín usa para comentar el encuentro entre Jesús y la adúltera (cf. Jn 8,1-11). No podía encontrar una expresión más bella y coherente que esta para hacer comprender el misterio del amor de Dios cuando viene al encuentro del pecador: «Quedaron sólo ellos dos: la miserable y la misericordia». Cuánta piedad y justicia divina hay en este episodio. Su enseñanza viene a iluminar la conclusión del Jubileo Extraordinario de la Misericordia e indica, además, el camino que estamos llamados a seguir en el futuro.

  1. 1. Esta página del Evangelio puede ser asumida, con todo derecho, como imagen de lo que hemos celebrado en el Año Santo, un tiempo rico de misericordia, que pide ser siempre celebrada y vivida en nuestras comunidad En efecto, la misericordia no puede ser un paréntesis en la vida de la Iglesia, sino que constituye su misma existencia, que manifiesta y hace tangible la verdad profunda del Evangelio. Todo se revela en la misericordia; todo se resuelve en el amor misericordioso del Padre.

Una mujer y Jesús se encuentran. Ella, adúltera y, según la Ley, juzgada merecedora de la lapidación; él, que con su predicación y el don total de sí mismo, que lo llevará hasta la cruz, ha devuelto la ley mosaica a su genuino propósito originario. En el centro no aparece la ley y la justicia legal, sino el amor de Dios que sabe leer el corazón de cada persona, para comprender su deseo más recóndito, y que debe tener el primado sobre todo. En este relato evangélico, sin embargo, no se encuentran el pecado y el juicio en abstracto, sino una pecadora y el Salvador. Jesús ha mirado a los ojos a aquella mujer y ha leído su corazón: allí ha reconocido el deseo de ser comprendida, perdonada y liberada. La miseria del pecado ha sido revestida por la misericordia del amor. Por parte de Jesús, ningún juicio que no esté marcado por la piedad y la compasión hacia la condición de la pecadora. A quien quería juzgarla y condenarla a muerte, Jesús responde con un silencio prolongado, que ayuda a que la voz de Dios resuene

en las conciencias, tanto de la mujer como de sus acusadores. Estos dejan caer las piedras de sus manos y se van uno a uno (cf. Jn 8,9). Y después de ese silencio, Jesús dice: «Mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Ninguno te ha condenado? […] Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más» (vv. 10-11). De este modo la ayuda a mirar el futuro con esperanza y a estar lista para encaminar nuevamente su vida; de ahora en adelante, si lo querrá, podrá «caminar en la caridad» (cf. Ef 5,2). Una vez que hemos sido revestidos de misericordia, aunque permanezca

la condición de debilidad por el pecado, esta debilidad es superada por el amor que permite mirar más allá y vivir de

otra manera.

  1. 2. Jesús lo había enseñado con claridad en otro momento cuando, invitado a comer por un fariseo, se le había acercado una mujer conocida por todos como pecadora (cf. Lc 7,36-50). Ella había ungido con perfume los pies de Jesús, los había bañado con sus lágrimas y secado con sus cabellos (cf. vv. 37- 38). A la reacción escandalizada del fariseo, Jesús responde: «Sus muchos pecados han quedado perdonados, porque ha amado mucho, pero al que poco se le perdona, ama poco» (v. 47). El perdón es el signo más visible del amor del Padre, que Jesús ha querido revelar a lo largo de toda su vid No existe página del Evangelio que pueda ser sustraída a este imperativo del amor que llega hasta el perdón. Incluso en el último momento de su vida terrena, mientras estaba siendo crucificado, Jesús tiene palabras de perdón: «Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen» (Lc 23,34).

Nada de cuanto un pecador arrepentido coloca delante de la misericordia de Dios queda sin el abrazo de su perdón. Por este motivo, ninguno de nosotros puede poner condiciones a la misericordia; ella será siempre un acto de gratuidad del Padre celeste, un amor incondicionado e inmerecido. No podemos correr el riesgo de oponernos a la plena libertad del amor con el cual Dios entra en la vida de cada persona.

La misericordia es esta acción concreta del amor que, perdonando, transforma y cambia la vida. Así se manifiesta su misterio divino. Dios es misericordioso (cf. Ex 34,6), su misericordia dura por siempre (cf. Sal 136), de generación en generación abraza a cada persona que se confía a él y la transforma, dándole su misma vida.

  1. 3. Cuánta alegría ha brotado en el corazón de estas dos mujeres, la adúltera y la pecado El perdón ha hecho que se sintieran al fin más libres y felices que nunca. Las lágrimas de vergüenza y de dolor se han transformado en la sonrisa de quien se sabe amado. La misericordia suscita alegría porque el corazón se abre a la esperanza de una vida nueva. La alegría del perdón es difícil de expresar, pero se trasparenta en nosotros cada vez que la experimentamos. En su origen está el amor con el cual Dios viene a nuestro encuentro, rompiendo el círculo del egoísmo que nos envuelve, para hacernos también a nosotros instrumentos de misericordia.

Qué significativas son, también para nosotros, las antiguas palabras que guiaban a los primeros cristianos: «Revístete de alegría, que encuentra siempre gracia delante de Dios y siempre le es agradable, y complácete en ella. Porque todo hombre alegre obra el bien, piensa el bien y desprecia la tristeza […] Vivirán en Dios cuantos alejen de sí la tristeza y se revistan de toda alegría».2 Experimentar la misericordia produce alegría. No permitamos que las aflicciones y preocupaciones nos la quiten; que permanezca bien arraigada en nuestro corazón y nos ayude a mirar siempre con serenidad la vida cotidiana.

Carta completa. misericordiaetmisera

Carta Apostólica Misericordia et Misera

Estimados hermanas y hermanas.

El Jubileo Extraordinario de la Misericordia ha concluido formalmente en la Solemnidad de Cristo Rey.

Papa Francisco cerró la Puerta Santa, sin embargo, «Ahora, concluido este Jubileo, es tiempo de mirar hacia adelante y de comprender cómo seguir viviendo con fidelidad, alegría y entusiasmo, la riqueza de la misericordia divina. Nuestras comunidades continuarán con vitalidad y dinamismo la obra de la nueva evangelización en la medida en que la «conversión pastoral», que estamos llamados a vivir, se plasme cada día, gracias a la fuerza renovadora de la misericordia» (Misericordia et Misera 5).

Compartimos con todos ustedes el texto de la Carta Apostólica Misericordia et Misera, con la cual el Santo Padre nos convoca a mantener abiertas las puertas de nuestro corazón, dando testimonio de una Iglesia samaritana, en salida misionera, pobre para los pobres, que opta preferentemente por los que viven en las periferias humanas y existenciales, construyendo junto con Ellos un mundo nuevo pleno de amor, justicia y paz, en equilibrio armonioso con la creación.

Difundamos este documento,  acompañemos a nuestros agentes a meditar su profunda enseñanza y sobre toda a hacerla vida.

Quiero destacar una invitación que nos hace el papa Francisco en esta carta Apostólica, la cual las Pastorales Sociales CÁRITAS del Continente y todas las realidades eclesiales comprometidas con la dimensión social de la evangelización debemos apoyar con entusiasmo y compromiso:

«A la luz del «Jubileo de las personas socialmente excluidas», mientras en todas las catedrales y santuarios del mundo se cerraban las Puertas de la Misericordia, intuí que, como otro signo concreto de este Año Santo extraordinario, se debe celebrar en toda la Iglesia, en el XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario, la Jornada mundial de los pobres. Será la preparación más adecuada para vivir la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, el cual se ha identificado con los pequeños y los pobres, y nos juzgará a partir de las obras de misericordia (cf. Mt 25,31-46). Será una Jornada que ayudará a las comunidades y a cada bautizado a reflexionar cómo la pobreza está en el corazón del Evangelio y sobre el hecho que, mientras Lázaro esté echado a la puerta de nuestra casa (cf. Lc 16,19-21), no podrá haber justicia ni paz social. Esta Jornada constituirá también una genuina forma de nueva evangelización (cf. Mt 11,5), con la que se renueve el rostro de la Iglesia en su acción perenne de conversión pastoral, para ser testimonio de la misericordia»  (Misericordia et Misera 21).

Un abrazo fraterno

MSc. Elvy Monzant Arraga

Secretario Ejecutivo

Departamento de Justicia y Solidaridad

Consejo Episcopal Latinoamericano

 

Combonianas promotoras del camino misionero en el Valle del Chota

Hablar de las y los hermanos Combonianos y de su vida misionera en el ecuador,  hay que trasladarse al año 1955 cuando llegaron los primeros misioneros a Quito (conocidos  también con los nombres de Misioneros de las misiones africanas e hijos del corazón de Jesús. Habían fundado casi un siglo antes por el que él ahora es un santo de la iglesia universal San Daniel Comboni, primer obispo de África Central conocido por el “Padre de los Negros”.

Al valle del chota llegaron por primera vez las hermanas Combonianas hace más de 30 años, localidad que está  situada en la cuenca del río Chota en los límites entre las provincias de Imbabura y Carchi. Se caracteriza por tener una población de origen africano.

Y es en el valle del Chota donde encontramos a los esposos afrodescendientes Hilda Lara y Eliécer Chala, quienes desde hace más de tres décadas decidieron  seguir el camino de la misión. Conversamos con ellos  y quisimos saber que les motivo continuar y como mantienen todavía esa vocación.

Para Hilda Lara, una de sus principales motivaciones es la fe que tiene en dios: “desde que llegaron las hermanitas Combonianas yo siempre les recibía, tenemos esa misión de acoger a la gente que viene. Era allegada a la iglesia, después pasamos a formar parte de la pastoral afro en el chota y nos fuimos haciéndonos misioneros.

La respuesta de don Eliecer Chala, al ser consultado sobre su inspiración de estar en este caminar, dice. “es un llamado que dios nos ha hecho, cuando llegaron la hermanas Combonianas nos convidaron y ellas fueron las promotoras de ponernos  en el camino de la evangelización.

El diálogo fluye y don Eliecer, recalca que ellos ya eran parte de la iglesia por que monseñor Luis Oswaldo Pérez que en ese entonces era obispo de Ibarra, les puso en este rumbo y “el propio monseñor al ver que no podía cubrir la zona del Valle del Chota invito a las hermanas Combonianas en el año 1988 y llegaron a esta comunidad y luego se expandieron hasta Carpuela.

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Surge otra inquietud para los esposos Hilda y Eliecer, ¿qué ha significado en sus vidas esta experiencia misionera? La respuesta es de mucho compromiso y responsabilidad, mencionan que a lo largo de este caminar han conocido a muchas personas no solo en el Ecuador sino fuera de ella, donde han compartido la palabra de dios  y nuestras costumbres. Agregan que como familia y como pareja han podido a través de las misiones transmitir las vivencias de familia.

Al finalizar el  diálogo con los esposos misioneros Lara – Chala se despiden con un mensaje que es de suma importancia tener presente cuando se inicie la vida misionera y son tres palabras simbólicas: Riesgo, audacia y determinación, tres realidades para hacer misiones y transmitir con testimonio de vida el mensaje.

Asamblea anual: Pastoral Social Cáritas Ecuador

“Acoger, Acompañar, Integrar: Programa de una iglesia presente y de una Cáritas Viva”: Mons. Julio Parrilla

Fortalecer la identidad de Cáritas Parroquial, Análisis de la realidad social y eclesial. Identidad de Cáritas en Latinoamérica y Ecuador, Desarrollo Humano Integral y Solidario como mirada nueva sobre la realidad pastoral, fueron los temas que se trabajaron en la asamblea anual de la Pastoral Social Cáritas Ecuador, (PSCE).

Responsables y delegados de las pastorales de las diferentes jurisdicciones participaron del encuentro que contó con la presencia de Monseñor Walter Heras, presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, (CEPAS), Mons. Julio Parrilla Obispo de Riobamba y Mons. Bertram Wick, obispo de Santo Domingo de los Tsáchilas.

Análisis de la realidad eclesial fue uno de los temas que desarrollo la asamblea y estuvo a cargo de monseñor Parrilla. Entre las reflexiones que se realizaron se puede destacar que la iglesia todavía es valorada, tiene poder de convocatoria y fuerte incidencia en la vida del pueblo, por lo que la PSCE, “tiene un reto y desafío como agente de pastoral de anunciar y transmitir valores éticos a la sociedad, por lo que el papel de la iglesia tiene que ser integradora”.

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Amor y servicio debe ser el compromiso que debe asumir las Cáritas Parroquiales, es la invitación que realizo el P. Josetxo García al manifestar que lo importante no es hacer la compasión, sino cumplir todo el proceso que es acompañar. “La iglesia tiene que estar estructurada por la compasión, sino será irrelevante, no hagamos fotos sino camino”.

La asamblea anual de Cáritas Ecuador, contó con la participación de las jurisdicciones de: Tulcán, Ibarra, Quito, Latacunga, Ambato, Riobamba, Guaranda, Esmeraldas, Santo Domingo de los Tsáchilas, Babahoyo, San Jacinto, Guayaquil, Machala, Portoviejo, Cuenca, Loja, Zamora, Aguarico, Puyo, Tena, Sucumbíos y Galápagos.

El encuentro se realizó del 9 al 11 de noviembre en la casa de Espiritualidad María Auxiliadora en Cumbayá.

“La compasión es lo que más nos acerca a Dios

la compasión no es sentimentalismo, la

compasión nos cambia, nos transforma”

  1. Josetxo García

 

 

 

Iglesia incluyente, defensora de la vida y comprometida con la diversidad  

 

Son algunos de los acuerdos que se alcanzó tras el diálogo con los pueblos amazónicos en la ciudad de Puyo, donde primo la fraternidad y el intercambio de saberes y experiencias.

En este espacio donde se congregaron los seis Vicariatos de la Amazonía: Sucumbíos, Napo, Aguarico, Zamora, Méndez y Puyo, se pudo  escuchar al pueblo indígena con sus anhelos e inquietudes, producto de este encuentro surgió un comunicado final con las propias voces del pueblo amazónico.

Algunos medios se han hecho eco de este comunicado final, Radio Pichincha Universal   de la ciudad de Quito, invitó a la Red de Eco teología y la Repam, para conocer un poco más sobre este diálogo donde los pueblos amazónicos de Ecuador expresaron sus deseos.

 

27° Aniversario de los Mártires de la UCA

Roma, 16 de noviembre de 2016

Queridos compañeros/as y amigos/as de la UCA, del IDHUCA y de la YSUCA:

¡La paz del Señor!

En la bula Misericordiae vultus, el Papa Francisco decretó el año 2016 como un Jubileo de la Misericordia, el cual clausuraremos el próximo 20 de noviembre, justo en los mismos días en que celebramos el vigésimo séptimo aniversario del martirio de nuestros compañeros jesuitas Ignacio Martín-Baró, Ignacio Ellacuría, Juan Ramón Moreno, Segundo Montes, Amando López y Joaquín López y López, junto con Elba Julia Ramos y su hija, Celina Ramos, sus colaboradoras.

Este aniversario acaece cuando nos llegan graves noticias de la situación de El Salvador: primero, la negativa del sistema judicial salvadoreño para extraditar a España a los militares que asesinaron a nuestros compañeros, acto que colma la impunidad que ha caracterizado a esa tierra de mártires; segundo, la corrupción de altos funcionarios del Estado, de variado signo político, del presente y del pasado, entre los cuales se encuentran personas que despertaron esperanza entre los pobres; tercero, la crisis fiscal que puede llevar a un impago de obligaciones del Estado; cuarto, la creciente violencia pandilleril que no cesa, a pesar de todos los esfuerzos del Estado por combatirla.

Pero este vigésimo séptimo aniversario coincide también con buenas noticias de nuestra Iglesia universal, y dentro de ellas subrayo la coincidencia del aniversario del martirio de nuestros compañeros con la clausura del Jubileo de la Misericordia, porque los mártires muestran de manera especial el rostro misericordioso de Dios y nos enseñan a ser misericordiosos, incluso con nuestros enemigos y verdugos.

A propósito de la misericordia, el Papa Francisco acaba de reiterar, en la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, instituida por el Santo Padre el día primero de septiembre de cada año, que “Nada une mejor con Dios que un acto de misericordia, bien se trate de la misericordia con la que el Señor perdona nuestros pecados, o se trate de la gracia que nos da para practicar, en su nombre, las obras de misericordia”. Esta misericordia de la que habla el Papa fue practicada por nuestros compañeros mártires.

La misericordia que enseña el Papa Francisco es una expresión viva de la radicalidad cristiana, y va más allá de las tradicionales obras de misericordia que enseña la Iglesia; pero va más allá de ellas complementándolas y enriqueciéndolas, no anulándolas. Por eso el Papapide que a las obras de misericordia que todos conocemos, y que se enfocan en la caridad, añadamos una nueva obra, el cuido de la creación: “La vida humana misma en su totalidad comprende el cuido de la casa común. Por consiguiente, me permito proponer un complemento a las dos listas tradicionales de siete obras de Misericordia, añadiendo a cada una el cuidado de la casa común”.

Además, a este 27° aniversario coincide también la erección de un nuevo dicasterio en la Santa Sede, el cual tendrá una misión muy cercana al sueño de nuestros mártires. Es para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.

Este dicasterio, como declara el artículo primero de sus estatutos, “es expresión de la preocupación del Sumo Pontífice por la humanidad sufriente, especialmente por los necesitados, los enfermos y los excluidos”. Dará seguimiento a todo lo relacionado con “los que son forzados a abandonar su patria o carecen de ella, los marginados, las víctimas de los conflictos armados y de los desastres naturales, los prisioneros, los desempleados, las víctimas de las formas contemporáneas de esclavitud y de la tortura; asimismo, de cualquier persona cuya dignidad es amenazada”.

Al 3° Encuentro Mundial de Movimientos Populares a Roma, el Papa explicó que “el desarrollo del ser humano en su integralidad, el desarrollo que no se reduce al consumo, que no se reduce al bienestar de pocos, … incluye a todos los pueblos y personas en la plenitud de su dignidad, disfrutando fraternalmente de la maravilla de la Creación. Ese es el desarrollo que necesitamos: humano, integral, respetuoso de la Creación, de esta casa común” (5.11.2016).

En este nuevo discaterio, que entrará en funcionamiento a partir del primero de enero de 2017, serán subsumidas las tareas de los Pontificio Consejos Justicia y Paz, Cor Unum, Pastoral para Migrantes e Itinerantes y Pastoral para los Trabajadores de la Salud.

Los mártires de la UCA soñaron con una Iglesia viva y comprometida con los excluidos y con todas las víctimas que crea este mundo injusto, y el nuevo dicasterio y la sabia guía de la Iglesia en la persona del Papa Francisco expresan mucho del sueño por lo que nuestros hermanos ofrecieron su vida al Señor.

Que los mártires, el beato Mons. Romero y la guía del papa Francisco nos inspiren en nuestro peregrinar. Suyo en el Señor, en unión de oración y de solidaridad, como siempre,

Michael Czerny S.J.

Pontificio Consejo Justicia y Paz (1967-2016)

Imagen: Uca.edu.ni

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