Cada año, el 5 de diciembre, celebramos el Día Internacional de los Voluntarios: el día de la entrega con y por gratuidad, el día de salir al encuentro con quienes están siendo, de una manera u otra, descartados, excluidos, marginados y no pueden acceder a poder desarrollar todos sus derechos.
Cada 13 de octubre, a nivel mundial se celebra el Día de la Reducción de Riesgos de Desastres, una iniciativa de las Naciones Unidas que desde el 1989, todos los países del mundo festejan la forma en la cual las personas y sociedades están reduciendo sus riesgos frente a los desastres de origen natural y reconocen la importancia de la Reducción de Riesgos de Desastres en cada uno de sus territorios.
Veinticinco alumnos/as del Colegio Terranova son parte del programa Impacto Juvenil, estos jóvenes lideran procesos de solidaridad e inclusión con los 12 adultos mayores pacientes con Hansen (Lepra), que viven en el antiguo Hospital Dermatológico Gonzalo González, en la Vicentina Baja de la ciudad de Quito.
El Estado ecuatoriano emitió el 1 de junio el decreto 436 para la regularización migratoria de los ciudadanos venezolanos y su grupo familiar que se encuentran en Ecuador.
Cáritas Ecuador, desde el eje de movilidad humana, realizó una síntesis de este decreto y te lo presentamos a continuación.
Cáritas Ecuador promueve una juventud transformadora, con conciencia por una sociedad más solidaria y equitativa. Junto a esta iniciativa nace el proyecto impacto juvenil, que busca crear conciencia social en los más jóvenes, a que se involucren en los proyectos sociales que tiene Cáritas en todo el país, a que se empoderen y lideren proyectos sociales, para que prioricen en su vida el principio del servicio a las personas más vulnerables. Es por ello que, este proyecto invita a todos los Colegios del Ecuador a ser parte, Uno de los colegios con los que ya hemos iniciado actividades es el Colegio Terranova, a través de su programa CAS- Cáritas (Creatividad, Actividad y Servicio).
Para Cáritas este es un día muy especial, una fiesta que tiene que ver con la IDENTIDAD y la ESPIRITUALIDAD DE CÁRITAS. Queremos tener muy presente y vivir cada día con la conciencia de reconocer el mismo CUERPO DE CRISTO en el cuerpo de los «Cristos Sufrientes» que nos encontramos por la calle, en nuestros pueblos y ciudades, y tratarlos con el mismo respeto, cuidado y cariño con los que tratamos el Cuerpo de Cristo en la Eucaristía. Por eso les comparto este texto tomado del libro: «Si me falta el amor, no soy nada», elaborado por el equipo de Espiritualidad y Formación de Caritas de América Latina y el Caribe.
«Todo el que obra el mal odia la luz y no se acerca a ella, para que sus obras no sean descubiertas. Pero el que actúa en la VERDAD viene a la luz, para que se manifieste que sus obras están hechas según Dios», Juan 3, 20-21.
La situación que vuelve a vivir hoy el pueblo colombiano duele, es triste y sobre todo es repetitiva. Las personas que conocen esa historia colombiana profunda saben que viene de 50 y más años atrás. Entienden que como le pasa a la madre tierra, los dolores de hoy vienen del momento en el cual la especie humana opto por el camino de la violencia, la guerra, el irrespeto y la irracionalidad de modelos de vida anclados en el esclavismo, el capitalismo, el neoliberalismo y la sociedad del mercado y el consumo desaforado, a costa del despilfarro, el arrasamiento y la falta total de hacer realidad aquella frase bíblica sencilla y profunda de «amaos los unos (y las unas) a los otros (y a las otras)».
La crisis política, económica y social que vive Venezuela en los últimos tiempos, obligó a que más de 3 millones de venezolanos abandonen su país en busca de mejores oportunidades de vida.
Entre 2014 y 2018, se reportaron aproximadamente 375.000 solicitantes de asilo de Venezuela y alrededor de un millón que viven bajo otras formas legales de estancia en las Américas. En los últimos cuatro años, aproximadamente cuatro millones de venezolanos han emigrado, en muchos casos de manera irregular.