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Comunidades resilientes con la implementación de huertos familiares en sus territorios

La labor que desarrolla Cáritas Ecuador junto a las Cáritas Diocesanas en el país es:  promover la justicia y la dignidad humana, a través del Desarrollo Humano Integral y Solidario, acompañando a miles de personas en situación de vulnerabilidad en las diferentes comunidades a fin de que sean los protagonistas de su propio desarrollo.

Es así, que la Pastoral Social Cáritas Sucumbíos, lleva adelante el proyecto: “Defensa de los derechos humanos de las comunidades amazónicas afectadas por los derrames de petróleo del Oleoducto Transecuatoriano Ecuador”, financiado por Cáritas Española y coordinado por Cáritas Ecuador.

Entre los objetivos del proyecto que se ejecuta en la provincia amazónica, están: que las comunidades locales cuentan con un medio de vida alternativo que disminuye la dependencia y vulnerabilidad ocasionado por el sistema petrolero y que las comunidades implementen acciones de restauración ecológica y monitoreo ambiental en sus territorios. Programa que se desarrolla en algunas comunidades de la provincia de Sucumbíos.

En ese sentido, desde que arrancó el proyecto se han realizado algunas actividades puntuales con las comunidades que están involucradas, manifiesta Luis García, técnico agrícola de Cáritas Sucumbíos. Hasta el momento se han creado “cuatro viveros comunitarios para que germinen las semillas de café, se han repartido las fundas para el llenado y el transplante de las plantas de café a cada beneficiario, con un promedio de 600 fundas y plantas. En la comunidad de Shiwukucha faltan 2000 unidades para cubrir la demanda del Río Coca”.

Con la ejecución del proyecto, se ha logrado instalar huertos comunitarios en 3 comunidades, los cuales han tenido un impacto positivo en los beneficiarios. Los productos que se han sembrado hasta el momento son: “pepinillo, fréjol, tomatillo, maní y pimiento que son para el consumo de las familias de las comunidades, quienes se encuentran muy motivados ya que pueden obtener productos de sus propias parcelas”, enfatiza Luis.

En cuanto al cuidado de la Casa Común en el territorio y que va de la mano con el proyecto, “se instalaron basureros en las cuatro comunidades, para apalancar un poco la contaminación de la basura. En los actuales momentos se está realizando la construcción de las marquesinas solares comunitarias en cada una de las comunidades beneficiadas, las mismas que tienen una dimensión de 50 metros por 7 metros de ancho a fin de poder generar un valor agregado al principal producto que es el café”.

Las familias beneficiadas pertenecen a las siguientes comunidades:

La Unión                                           25 beneficiarios

Corporación Rio Tigre.                      31 beneficiarios

Comuna Playas de Rio Coca            45 beneficiarios

Comuna Shiwukucha                        35 Beneficiarios

“Las comunidades que participan del proyecto, son muy activas y el proyecto que vienen trabajando, lo han acogido con mucho interés, pues el mismo trata de la siembra de café. Su labor ha sido muy dinámica, producto de ello se han construido los viveros para la germinación de las semillas de café, con la ayuda de todos los beneficiarios”, finaliza Luis García, técnico agrícola de la Pastoral Social Sucumbíos.

“¡Sin tierra no hay vida! Nosotros luchamos por nuestro territorio, por la vida de los pueblos amazónicos y de todo el mundo”. + Carlos Ajón, líder de la comunidad San José de El Coca.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Agricultura familiar, Ecoteología, Huertos

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